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Tips para mediar en las peleas entre hermanos

¿Cómo resolver las peleas entre hermanos?

Las peleas entre hermanos que se producen en muchos hogares, en algunos casos pueden acarrear más adelante problemas en el estado de ánimo de los hijos, de acuerdo a un trabajo publicado en la revista ‘Child Development’.

- Thinkstock LLC/Picture Quest

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¿Peleas sin importancia?

 

En ocasiones las relaciones conflictivas de muchos hermanos alcanzan importantes niveles de hostilidad y malestar, que afectan sus vidas y las de quienes les rodean.

Hay cada vez más evidencia de que, en una minoría de los casos, las peleas entre hermanos se convierten en una forma de abuso repetido, inevitable y nocivo emocionalmente,  señala el informe ‘Más allá de la rivalidad, el mundo oculto de la violencia entre hermanos’, publicado en ‘The New York Times’.

Una investigación dirigida por el sociólogo David Finkelhor, del Laboratorio de Investigación Familiar de la Universidad de New Hampshire, UNH, en Durham ha descubierto que el 35 por ciento de los niños participantes en el estudio habían sido “golpeados o atacados” por un hermano el año previo.

Conflictos de terror

Según un análisis preliminar del trabajo, el 14 por ciento de los chicos eran atacados a menudo por un hermano, el 4.5 por ciento eran golpeados lo suficientemente fuerte como para sufrir hematomas, cortes, dientes rotos y a veces una fractura ósea, y el 2 por ciento eran golpeados por hermanos o hermanas con rocas, juguetes, mangos de escobas o palas.

El estudio mostró que los ataques entre hermanos tenían una frecuencia similar en todas las etnias y grupos socioeconómicos,  eran más frecuentes entre los 6 y 12 años y tendían a desaparecer poco a poco a medida que los niños entraban en la adolescencia.

Para Finkelhor  “hay formas muy serias de victimización entre hermanos”, aunque “muchas veces se minimizan” y “cuando un niño le pega a un hermano, el hecho se considera como una pelea o un altercado”, en vez de como algo grave.

Además, según el estudio de la UNH,  los niños de 2 a 9 años que eran atacados con frecuencia tenían el doble de posibilidades que otros pequeños de su edad de padecer síntomas agudos de ansiedad y depresión, como falta de sueño, ataques de llanto y miedo a la oscuridad.

Las peleas entre hermanos que se producen en muchos hogares, en algunos casos pueden acarrear más adelante problemas en el estado de ánimo de los hijos, de acuerdo a otro trabajo estadounidense publicado en la revista ‘Child Development’.

Los investigadores de la Universidad de Missouri, UM, en Columbia, estudiaron durante un año a 145 parejas de hermanos, de 12 a 15 años de edad, encontrando que muchas de sus disputas eran sobre asuntos como a quién le tocaba vaciar el  lavaplatos o que uno vistiera la ropa del otro sin pedírselo.

Peleas que general ansiedad y estrés

Según la UM, los adolescentes que peleaban con sus hermanos por la igualdad y la justicia tenían niveles más altos de depresión un año después, y aquellos que reñían por problemas relacionados con la invasión del espacio personal y la propiedad, mostraban mayores niveles de ansiedad y una autoestima más baja.

"Quizá sea posible evitar algunos conflictos entre hermanos si los padres, psicólogos y otras personas que trabajan con ellos reconocemos que los adolescentes desean tener más privacidad en su lucha por una mayor independencia", ha señalado la autora principal del estudio, Nicole Campione-Barr, profesora de Ciencias de la Psicología en la Universidad de Missouri.

Además, en opinión de esta psicóloga  “ alcanzar un término medio en las obligaciones principales de los hermanos y que dispongan del mismo tiempo para los entretenimientos, como el ordenador o los videojuegos, les dará menos oportunidades de compararse de forma desfavorable unos con los otros".

Poner las reglas del juego

Para Campione-Barr "aunque los padres pueden sentirse inclinados a intervenir como árbitros, estas intervenciones en los conflictos entre hermanos adolescentes pueden ser perjudiciales".

"Creemos que el mejor medio para que los padres resuelvan los conflictos y eviten los favoritismos (hacia uno u otro hermano) puede ser que establezcan reglas de la casa como "llamar antes de entrar en la habitación de un hermano, así como un calendario de tareas domésticas”, explicó la psicóloga.
Según la investigadora de Missouri es importante “crear reglas claras en el hogar familiar para que no haya discusiones sobre quién tiene razón sino quién las cumplió”, y también que los padres prediquen con el ejemplo, evitando que se produzcan incidentes de violencia en el seno de la propia familia.

No obstante, si los padres advierten que uno de los hijos “recibe constantemente un trato desfavorable” deben tomar medidas para garantizar que no esté demasiado subordinado al otro hermano, y han de buscar ayuda profesional, si la mayoría de las interacciones entre hermanos se convierten en conflictos intensos, sobre todo con violencia ", agrega Campione-Barr.

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