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Campamentos para adelgazar

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- Getty Images

Gordura peligrosa

PEKIN.- El creciente número de niños y adolescentes obesos en China, que ya alcanza los 20 millones, está fomentando la la expansión de un fenómeno nuevo: los campamentos para adelgazar.

El "Campamento de Verano" para perder peso, a las afueras de Pekín, lleva cuatro años especializado en el tratamiento nutricional de jóvenes entre 6 y 18 años con sobrepeso, que durante un mes viven en el centro con el objetivo de bajar las libras de más.

Vigilados de cerca por expertos en nutrición, los jóvenes, divididos en grupos según su edad y condición física, reciben un tratamiento que mezcla comida sana y deporte, además de ayuda psicológica, ya que en muchos casos el exceso de libras deviene en problemas de autoestima.

Los precios son bastante elevados si se tiene en cuenta los bajos salarios chinos: varían entre los 600 dólares (unos 450 euros) y los mil dólares (770 euros) para estancias de entre 20 y 40 días.

La directora del centro, Wang Xiaochun, indicó en una conversación telefónica que no es fácil cuidar de niños con sobrepeso que normalmente son "muy caprichosos y hacen lo que quieren", porque están muy mimados por sus padres y familiares.

"Estos jóvenes no estudian bien, se sienten mal porque son gordos, no cooperan con otros niños y no tienen mucha confianza en sí mismos, además de los problemas de salud que padecen", añadió.

Un 20 por ciento de los niños de países desarrollado son obesos y aunque en China ese porcentaje sea sólo la mitad, un 10 por ciento, en cifras absolutas supone un total de casi 20 millones, número que crece año tras año, según la agencia "Chinanews".

Con un crecimiento que parece transcurrir paralelo el efervescente desarrollo económico, la obesidad infantil en China, un país tradicionalmente conocido por sus delgados habitantes, sustituye hoy en día a la malnutrición como el principal problema de salud entre los niños del país, según un estudio de la Universidad de Pekín.

La moda de la comida rápida traída de Occidente, la falta de deporte y el número cada vez más elevado de horas que los jóvenes pasan delante de la televisión o el ordenador, son algunos de los factores que han hecho engordar a la población china, acostumbrada antaño a comer menos carne, carbohidratos y bebidas refrescantes.

"A mi hijo le gusta comer en McDonalds, como a todos los niños de su edad, pero lo dejamos ir como mucho una vez al mes o en ocasiones especiales", dijo Cao Xiaosong, una madre preocupada con la alimentación de su retoño.

Respecto a las actividades de su hijo después del colegio, Cao señaló que restringe el número de horas que puede ver la televisión e intenta evitar que tenga contacto con internet, "pero no sé cuánto tiempo podremos controlarlo", reconoció.

Las autoridades chinas, preocupadas por la obesidad, han decidido incluir en los currículos académicos clases obligatorias de baile de salón, para poner en movimiento a sus estudiantes y recuperar la cultura china.

Sin embargo, la medida no fue bien acogida por la cerrada y tradicional sociedad china, y varios padres y profesores se mostraron preocupados por posibles casos de "enamoramiento precoz" entre los jóvenes debido a la cercanía física entre chicos y chicas durante las clases.

Li Yan Ping, del Instituto de la Seguridad de Alimentos y Nutrición de China, señaló que una tercera parte de los niños obesos posiblemente lo seguirán siendo hasta la edad adulta y se convertirán en un grupo de riesgo para contraer enfermedades de pulmón y corazón, además de la diabetes.

Destacó que es necesario cambiar la antigua mentalidad de que "un niño gordo es un niño sano", muy arraigada en China, y fomentada sobre todo por el hecho de que la gran mayoría de los niños sean hijos únicos mimados por toda la familia.

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