Publicidad | Vea su anuncio aquí

Concursos de belleza infantil

mujer

- Getty Images

Juego de egos

Los últimos acontecimientos en el caso de JonBenet Ramsey han vuelto a sacar al público los concursos de belleza infantil, unos certámenes polémicos y populares a la par. Cada año decenas de miles de niñas sueñan con llevarse la corona de la más bella, la más popular, la más fotogénica, enfin hay para todos los gustos.

Pequeñas muñecas desfilan en un escenario rosa, lleno de brillos, globos y luces. Engalanadas de fiesta, maquilladas y peinadas suspiran por llevarse la corona, la banda y sobre todo para que alguien se fije en ellas.

Es un ritual que se repite todos los meses en todos los estados del país y que mueve mucho dinero. Las organizaciones que manejan estos concursos son numerosas y algunas han evolucionado en los últimos años, prohibiendo por ejemplo el maquillaje o los peinados demasiado elaborados. Para estas empresas se trata simplemente de lograr que las niñas se sientan princesas por un día.

"¿No deberían todas las niñas sentirse como pequeñas princesas al menos una vez en sus vidas?", afirma en sus materiales publicitarios la organización Pretty Little Princess. Esta empresa organiza concursos para niñas desde 6 meses a 12 años, que deben salir al escenario luciendo un atuendo divertido y otro sofisticado.

La ganadora se lleva además de la corona y la gloria, un bono de 200 dólares. Las niñas concursan en seis categorías según la edad y cada una de ellas suele incluir a 45 niñas. Hasta ahora 30 mil pequeñas han participado en sus concursos.

Para Pretty Little Princess participar en uno de estos concursos no solamente no es perjudicial, sino que solo puede beneficiar a las pequeñas: "Participar en nuestro desfile puede se una forma maravillosa de ayudar a la niña a reforzar su delicada autoestima".

Los defensores de estos certámenes coinciden con este argumento, afirman que son buenos para las más tímidas y para las más atrevidas que disfrutarán luciéndose en un escenario.

"Tengo 16 años y participo en estos concursos desde que tenía cuatro. Me ha proporcionado mucha confianza en mi misma y la capacidad de salir ahí fuera y hablar sobre lo que creo y lo que siento", afirma una adolescente en un foro de itvs.org.

Otro argumento fuerte es que es una forma perfecta para que las agencias de modelos se fijen en las niñas, es decir, es el primer paso para todas las que quieren triunfar en el mundo de la publicidad, la moda o los espectáculos. Con esto en mente, familias de todo el país se gastan hasta mil dólares en vestidos y pagan las tasas de participación, entre 100 y 200 dólares.

Frente a estos argumentos, la reacción popular hacia estos concursos a raíz del asesinato de JonBenet ha sido violenta. Foros de las páginas más variadas han tratado el tema en Internet y la realidad es que son escasos los que están a favor:

"Esta imagen de niñas pequeñas muy maquilladas y sexualizadas es horrenda para la mayor parte de la gente, las personas que organizan y asisten a estos certámenes son en su mayoría mujeres de mediana edad obsesionadas con el concepto de monada", afirma en el foro de channel4, shopping girl. "No entiendo que para mucha gente lo más lindo en el mundo sea una niña que parece y se comporta como una adulta".

Los comentarios más extremos critican el hecho de que "es una perversión de los padres enseñar a una niña a mojarse los labios, flirtear con los jueces y enviar un mensaje de sexualidad", afirma un participante en el foro urbansemiotic.com.

Otros acusan a estos concursos de estar creando una población infantil frívola y superficial: "estos desfiles enseñan a las niñas que lo único que importa es la imagen. ¿Debemos estar enseñando estos valores a los niños?... La confianza que ganan estas niñas se basa exclusivamente en valores externos, van a crecer obsesionadas con su imagen...Dejemos que las niñas sean niñas", afirma juliebgg en el foro de Dr. Phil.

Frente a ambos extremos, los psicólogos no son tan radicales. Jorge Fernández, presidente de la asesoría psicológica Cima Inc opina que “indudablemente cualquier experiencia nos marca, todo lo que hacemos tiene un impacto sobre nosotros. Ahora, no se puede determinar cómo va a afectar a una niña el haber participado en uno de estos concursos. La forma en que la afecte dependerá de su personalidad.

Lo que sí diría es que el deseo de participar debe partir de la niña, nunca deben ser los padres los que impongan a los niños su participación en los certámenes de belleza. Por otro lado, nuestro papel como padres es potenciar cualquier talento que tenga el niño”.

Publicidad | Vea su anuncio aquí

Publicidad | Vea su anuncio aquí