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París, avalancha de nuevos hoteles de lujo

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Hoteles de lujo de Paris

- EFE

París la capital del amor

Estos hoteles de superlujo se distinguen tanto por sus servicios como por el carácter histórico de su emplazamiento. Pero su monopolio parece haberse roto. En 2007, el Fouquet's Barriere se aventuró en el mundo de los "Palace" , una denominación que sólo existe en la capital de Francia.

La oferta de los "Palace" durante años se mantuvo estable y ahora vive una revolución inédita. Son cinco los nuevos candidatos a ocupar el peldaño más alto del lujo hotelero de la capital gala. Dos ya han abierto sus puertas y otros tres tienen programado hacerlo en los dos próximos años.

El Royal Monceau y el Sangri-La

El Royal Monceau echó a andar el pasado 18 de octubre, y el Sangri-La lo hizo el 3 de diciembre. El año próximo llegará el Mandarin Oriental, y el Península tiene puesta la fecha de 2012. A más largo plazo está programada la apertura de un hotel de lujo en los locales que, durante años, ocuparon los grandes almacenes La Samaritaine, cerrados en 2005 por problemas de aluminosis, un proyecto del grupo francés del lujo LVMH que por ahora lleva el nombre de Cheval Blanc.

En total, un 70 por ciento más de oferta para la riquísima clientela que busca la excelencia del lujo. Una revolución en el sector, que se prepara para la nueva situación.

"Hay clientes para todos", asegura la portavoz del Sangri-La, asentado en un palacete construido en 1896 y que perteneció a un sobrino de Napoleón.

Sus 81 habitaciones, 27 de ellas "suites", tienen casi todas ellas vista sobre la Torre Eiffel, un privilegio por el que hay que pagar entre 750 y 25.000 euros (entre unos 1.020 y 34.250 dólares) por noche, lo que cuesta alquilar los 500 metros cuadrados de su séptima planta, con dos terrazas y cuatro estancias.

"No hay ningún motivo para que no nos consideren un 'Palace'", asegura la portavoz del establecimiento sabedora que el Ministerio de Turismo está distribuyendo los sellos que marcan esta selecta oferta.

Porque, aunque en París todo el mundo habla de "Palace", no hay nada oficial que marque esta distinción. Al menos hasta ahora, ya que el Gobierno publicó en noviembre una ley que recoge esa categoría y sus servicios trabajan ahora en valorar cuáles la merecen.

Al igual que el Royal Monceau, el Sangri-La deberá esperar al menos dos años y medio para obtener la distinción, el plazo mínimo exigido para otorgar la estrella suplementaria.

Los dos nuevos candidatos a "Palace" llegan en París impulsados por dinero de Oriente. El Royal Monceau pertenece a la cadena de Singapur Raffles, y el Sangri-La a la enseña china del mismo nombre que hasta ahora no se había lanzado al mercado europeo.

También proceden de las tierras del sol naciente, en concreto de Hong Kong, el Mandarin Oriental y el Peninsula, que abrirá en el antiguo centro internacional de conferencias Kleber, unos muros que han sido testigos de la firma de importantes tratados multilaterales y que antes albergaron el hotel Majestic.

En total, sin saber todavía detalles del Cheval Blanc, los cuatro proyectos en marcha o recién abiertos totalizan casi 600 habitaciones suplementarias, algo nunca visto en el remanso de paz del lujo parisiense.

Nuevos competidores

El desembarco de nuevos competidores amenaza a los tradicionales en un mercado donde la demanda es poco flexible. Por eso, ninguno se ha quedado de brazos cruzados.
Incluso el George V, el más joven de entre ellos, que entre 1998 y 2000 derribó todo su interior para hacerse un "lifting" completo, no se ha quedado indiferente.

Nada más sentir el aliento de sus competidores en la espalda, el prestigioso hotel, residencia habitual parisiense de Shakira o de Kylie Minogue, anunció una inversión de 20 millones de euros en tres años para renovar sus habitaciones.

El Plaza Athénée, que también había renovado su estado recientemente, ha apostado por agrandar su oferta. El establecimiento favorito de Jack Nicholson y Lady Gaga en París, ha comprado dos palacetes aledaños y la planta alta de uno de sus restaurantes para ganar 5.500 metros cuadrados suplementarios.

A dos pasos del palacio del Elíseo está el Bristol, que recientemente ha servido de escenario a la última película de Woody Allen, con la presencia de Carla Bruni. Pese al buen estado aparente de sus muros el hotel invertirá 15 millones de euros (unos 20,5 millones de dólares) en renovarse.

Y el Meurice, el lugar preferido de Salvador Dalí -quien da nombre a uno de sus restaurantes-, también tiene programadas obras.

Los dos que parecen haber tenido menos capacidad de reacción hasta ahora son el Crillon y el Ritz. El primero, donde recientemente han dormido Penélope Cruz o Jennifer López, se ha puesto ya manos a la obra, después de que el año pasado su facturación se resintiera un 40 por ciento. Pero ha tenido que esperar a la llegada de un nuevo inversor para lanzar la renovación.

Un riquísimo príncipe saudí ha entrado en el capital del hotel con 250 millones de euros (unos 340 millones de dólares), según fuentes del sector, a los que sumará otros 100 millones (unos 137 millones de dólares) más para costear un lavado de cara. Una labor que ya ha comenzado por una recuperación de la histórica fachada que da a la Concordia.

El Ritz, por el momento, no parece reaccionar. El histórico hotel de la plaza Vendome, donde se alojó Lady Di antes del fatídico accidente en el que perdió la vida en el puente de L'Alma en 1997, es propiedad del británico Mohamed Al-Fayed, padre de su amante, que también perdió la vida en aquel accidente. El multimillonario de origen egipcio aguarda una buena oportunidad para ponerlo en venta, según fuentes del sector.

Nivel de exigencia

El nivel de exigencia de estos hoteles es muy alto. Casi tres empleados por habitación, personal muy preparado y, por tanto, bien pagado, y una decoración en constante renovación son algunos de los ejemplos.

Además de tener que mantener un altísimo nivel de exigencia para seguir entre los mejores, se enfrentan a la competencia de un grupo no pequeño de cinco estrellas que desde hace años arañan parte de su clientela.

El Prince de Galles o el Lutetia son ejemplos de hoteles que también se están preparando para presentarse en sociedad como "Palace" y que no descartan pedir el sello oficial al Gobierno.

En cualquier caso, la batalla que se anuncia puede hacer que los precios de algunos de los principales hoteles de París se moderen. Y que un desayuno un una pequeña terraza frente al obelisco de la Concordia o ante las "boutiques" de Cartier y Chanel no sea sólo privilegio de las grandes fortunas mundiales.


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