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¡Descubre la fuente del amor eterno!

Toda pareja de novios que desea jurarse amor eterno no puede rehuir al hechizo de las aguas de la fuente del fraile franciscano Luis de Bolaños, que brotan de un manantial que atrae a cientos de turistas y se erige como el principal atractivo de la localidad paraguaya de Caazapá.
La fuente, conocida como el "Ykuá (manantial, en guaraní) Bolaños" es el paraje obligado al que acuden los pobladores y turistas que visitan Caazapá, capital del departamento del mismo nombre, capital del departamento del mismo nombre, situado a 230 kilómetros al sureste de Asunción, sobre todo durante las fiestas patronales de enero.
"Dicen que Caazapá es la tierra del hechizo, del encanto, pues vienen personas de afuera y toman agua del Ykuá, sí o sí, van a volver a la ciudad, pero si unos novios toman del mismo vaso o del mismo puño de su pareja, se casan", relata a Efe Mirtha Fretes, una de las pobladoras de esta localidad rural.
La ciudad cuenta también con una pequeña joya arquitectónica, la iglesia de San Roque, erigida en el siglo XVII por los franciscanos y, según los caazapeños, única de su tipo en la cuenca del Río de la Plata.
Cuenta una leyenda transmitida por los indios guaraníes de generación en generación que el fraile franciscano español Luis de Bolaños, figura emblemática de la Iglesia Católica de mediados del siglo XVI en Suramérica y fundador de Caazapá (el 25 de enero de 1607), hizo brotar de entre las rocas las aguas para saciar la sed de los indígenas a los que debía evangelizar.
La historia que narra cómo el fraile De Bolaños sació con un milagro la sed de los indios que lo habían desafiado a pedir agua a "su dios", para calmarlos tras años de sequía, se ha nutrido con el correr de los tiempos con el misticismo que le imprimieron los pobladores del lugar, que hablan de un verdadero elixir del amor eterno.
El hilo de agua que brota del Ykuá y que desemboca en una fuente está emplazado en una especie de gruta en la que puede apreciarse un colorido mural que recrea la escena en la que Luis de Bolaños, representado en una talla superpuesta, hace brotar el líquido vital con su bastón apoyado en las rocas, mientras es observado de cerca por las nativos.
Anualmente, centenares de personas visitan el Ykuá Bolaños y forman filas para refrescarse y beber unos sorbos de sus cristalinas aguas, principalmente, en el primer mes del año, en coincidencia con las fiestas patronales de Caazapá, que en enero celebró sus 406 años de fundación.
Un sendero empinado, forjado con escalones de rocas y flanqueado por frondosos árboles conduce al manantial, cuya acceso es libre y gratuito, el cual es muy visitado, unos acuden por devoción, otros por curiosidad o simplemente desafiando a la suerte en busca del preciado amor eterno llegan a diario hasta el Ykuá Bolaños para beber de sus aguas
Según una de las encargadas del grupo local de restauración del templo, Martha Zacarías, les ha llevado casi veinte años conseguir apoyo financiero para iniciar las tareas de restauración y, entre tanto, la iglesia ha perdido en un robo la talla de madera de San Roque, una reliquia de más de 400 años de antigüedad.
El 10 de enero de 2007, Caazapá recibió con gran júbilo la urna que contenía las cenizas de Luis de Bolaños, en coincidencia con el aniversario de la fundación de la ciudad y poco antes de las fiestas en honor San Pablo, patrono de la ciudad, que se celebran el 25 de ese mes.

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