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¿Es posible tener fobia al amor?

Fobia al amor

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Con frecuencia, la inseguridad y la falta de autoestima están detrás del miedo al compromiso. El temor a establecer un vínculo sólido con otra persona suele propiciar relaciones de pareja turbulentas y, generalmente, abocadas al fracaso.

Las personas con filofobia hablan muy poco de sí mismas. Suelen evitar las conversaciones profundas en favor de temas banales y prefieren dejar hablar al otro, pues tienen la idea de que cuanto menos sepa su pareja de ellos, menos daño les podrá hacer.

La huída

Quienes experimentan miedo al compromiso pueden tener varias relaciones de forma simultánea. Otra posibilidad es que, aunque no sean infieles, se fijen en otra persona para tener un objetivo cuando su noviazgo actual finalice. Así, “van anticipando que la relación no será duradera”, además de que los celos también suelen estar presentes, ya que tienen su base en la inseguridad, precisa el psicólogo Rafael Morón Gaspar.

"El miedo a comprometerse en una relación estable se conoce como filofobia. Por lo general, su origen se halla en las dificultades en el apego, es decir, en el vínculo que se crea cuando establecemos una relación. Esta puede ser de pareja o bien puede tratarse de las primeras relaciones entre un hijo y su cuidador, ya sea el padre o la madre", comenta Rafael Morón Gaspar, psicólogo del Centro de Mediación Familiar de Albacete (sureste de España).

Las posibles dificultades emocionales en anteriores relaciones pueden estar detrás del miedo al compromiso. Pero este también tiene que ver con la falta de autoestima y con la inseguridad.

“El individuo teme sufrir una pérdida, pues le da miedo ser abandonado por otros”, añade Morón, miembro del Colegio Oficial de Psicólogos de Castilla-La Mancha.

Celosas y controladoras

Además, puede existir el temor a que la persona con la que se van a comprometer no sea la ideal. “Piensan que puede haber alguien más adecuado, con quien encajen mejor o que les guste más”, algo que el especialista califica de “fantasía” pues, según indica, "siempre puede haber alguien mejor en cualquier aspecto".

Las personas que lo experimentan suelen tener relaciones muy tormentosas. Aunque al principio todo vaya bien, cuando se acerca la hora de adquirir más compromisos, como puede ser conocer a la familia de la pareja, empiezan a buscar defectos en esa persona. “Buscan defectos para generar conflictos o para terminar con la relación”, subraya Morón.

De este modo, cuando ven que la relación se hace muy seria, intentan que fracase. Pero, muchas veces, “no son totalmente conscientes de que eso es una dificultad”, además de que también "Suele tratarse de personas celosas, ya que la base de los celos está en la inseguridad",  matiza el especialista.

La idea de que su pareja les dejará por otra persona les sirve de excusa para no comprometerse. No obstante, quienes experimentan miedo al compromiso pueden tener varias relaciones de forma simultánea. Otra posibilidad es que, aunque no le sean infieles a su pareja, se fijen en otra persona para tener un objetivo cuando su noviazgo actual finalice. Así, “van anticipando que la relación no será duradera”, precisa.

Nada fuera de control

La tendencia al control es otra de las características de las personas con filofobia. El especialista señala que meterse en una relación implica un porcentaje de pérdida de control, pues hay cosas que deja de controlar la propia persona y que pueden empezar a depender de otros.

El psicólogo afirma que estas personas suelen expresar su amor a través de las relaciones sexuales en lugar de hacerlo con muestras más genéricas como palabras, detalles o regalos. “Parece que esto compromete más, mientras que las relaciones sexuales se viven como algo más superficial, más lúdico y que les proporciona esa sensación de control”, describe.

El especialista señala que, por lo general, las personas con filofobia se dan cuentan de que tienen una dificultad cuando llega ese momento vital en el que se necesita más estabilidad. Cuando ven que sus allegados se involucran en relaciones estables y duraderas mientras ellos siguen envueltos en la dinámica de relaciones conflictivas, empiezan a ser conscientes de que pueden tener un problema.

En algunos casos, esto consiste en que les cuesta sacrificar parte de su vida para compartirla con otra persona. En otros, por el contrario, radica en el miedo a perder a la pareja, por lo que prefieren mantener distancia, declara el psicólogo.

También pueden advertir esta dificultad para el compromiso si, después de un tiempo de mucho conflicto, su pareja les acaba abandonando.

"No obstante, si la persona percibe que esto le supone un problema que no puede manejar por sí misma, debe buscar ayuda profesional", recomienda Morón.

El psicólogo explica que "la intervención para solucionar este problema consiste en enseñar a la persona afectada a aceptar su miedo a ser abandonado, a perder su espacio o a que su pareja no sea la persona ideal y que, incluso así, aprenda a comprometerse".

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