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Siete pecados capitales en la cama

Como en la vida en general, existen actos imperdonables que nunca se deben cometer y en le vida sexual también aplican.
Si te has preguntado porque no eres tan exitoso en el sexo como quisieras puede que estés cometiendo alguno de estos pecados sin darte cuenta, identifícalos y aprende a evitarlos.
Ira

Todos o la mayoría han podido probar las mieles del sexo de reconciliación. Este consiste en el encuentro sexual luego de una pelea con la pareja. Se puede afirmar que este es uno de los encuentros más intensos y apasionados por la descarga de emociones, que lo hace muy disfrutable y al final da como resultado la sanación de los disgustos.
Es por esto que muchas parejas se hacen adictas a este tipo de relación en la que llegan a desatarse conflictos sólo para solucionarlos de esta forma. Obviamente, esto no es sano pues va acabando con la relación. Si has caído en este pecado, sal de ahí y mejor piensa en otra manera para provocar la pasión desenfrenada en ti y tu pareja.
Lujuria

Podrías pensar que éste es el último pecado que se prohíbe en la cama. Sí, es el deseo lo que te lleva a tener ese encuentro en la intimidad, y el deseo es una parte vital de la relación ya que, cuando se acaba o cuando no existe y sólo hay cariño, entonces esa no es una relación de pareja sino más bien fraternal ya que, incluso, entre los amigos hay cierto deseo.
La lujuria llega a ser nociva en tus relaciones cuando, en el afán de explotar todo el placer que el sexo te puede brindar, llegas a las prácticas sexuales más alternativas sin importar o sin consultar a tu pareja y entonces, te conviertes en un mal compañero en la cama. Todo en exceso llega a ser malo, así que evita caer en los extremos.
Gula

Como en el anterior, es muy importante no caer en los excesos. Puedes preguntarte, ¿qué hay de malo en querer un poco más? A primera vista nada, ya que el sexo como la comida, es fundamental en la vida de las personas, puede decirse que es necesario. Pero, como en los alimentos, hay que saber que el exceso puede ser fatal.
¡Pero no te asustes! Si no se trata de un caso insólito o de un problema cardíaco, el sexo no sano no mata a nadie. Pero si puede matar tu vida sexual si no sabes que el exceso en una práctica por, favorita que sea, termina convirtiéndote en un mal amante, monótono y obsesivo, que no puede alcanzar el placer si no cae en el abuso.
Codicia

Este pecado bien puede traducirse al egoísmo. Un apersona codiciosa, es avara, sólo se preocupa por tener ella el placer sin importarle las necesidades del otro. Caer en este pecado definitivamente ahuyentará a todas tus parejas pues, ¿quién querrá estar con alguien a quien sólo le interesa su propia satisfacción?
Se te has encontrado en este bache sal de ahí inmediatamente, no sólo porque no es una práctica justa para quien está contigo sino porque al cabo de un tiempo, aunque tengas una pareja que tenga paciencia para esos impulsos egoístas tuyos, tu propio placer disminuirá ya que entre menos des, menos recibirás, en cambio, un gran esfuerzo trae una gran satisfacción.
Pereza

De la mano con el pecado anterior viene éste, en el que, si no se trata de alguien que sólo se preocupa por su propio placer abandonando a su pareja a su suerte, es alguien que ni siquiera busca su propia satisfacción, es alguien que se deja llevar por la monotonía y no dará ningún esfuerzo para mejorar su vida sexual por mal que esté.
Hay que decir que la pereza no se limita que no querer tener sexo por desánimo físico, sino por derrotismo emocional también. Esto se manifiesta cuando ya no existe el deseo por la otra persona porque ya no hay atracción o por problemas personales. Esto puede agravarse tanto que, aunque se identifique que hay un problema, quien cae en este pecado no hará nada para solucionarlo.
Envidia

Como en todo en la vida, siempre habrá alguien más exitoso, más guapo y más hábil para algo. Esto incluye al sexo, es cierto que muchos suelen adornar la realidad cuando de alardear se trata aunque, sí, entre tanto alardeo hay algo de cierto. Si has caído en este pecado es porque escuchaste a alguno de tus conocidos hablando sobre lo satisfactorias que resultan sus noches de pasión y te has comparado.
Es inevitable hacer alguna comparación pero si comienzas a preguntarte por qué aquél es bueno y tú no y empiezas con la frustración y el enfado, entonces tienes un grave problema. Las comparaciones no te ayudarán a avanzar en el camino a una vida sexual satisfactoria si no comienzas a preocuparte por hacer un cambio o un esfuerzo tú mismo, en lugar de interesarte sobre qué es lo que hacen los demás.
Soberbia

Por último, si creíste que entre más alardeabas sobre tu vida sexual, te convertías en un amante más deseable, estás muy equivocado. A cualquiera le puede ocurrir hablar un poquito de más con el fin de quedar bien, pero hay que tener cuidado con hacerse pasar como un experto en las artes amatorias si se es un completo principiante.
Este pecado puede atacar a todas las edades teniendo consecuencias nefastas en la cama. Escucha el dicho “dime de qué presumes y te diré de qué careces” y has caso de ello, antes que presumir, mejor trabaja por aquello que ansías y así te convertirás en un mejor amante. Por otro lado, una vez que lo logres, evita el orgullo y deja que tus habilidades en la cama hablen por sí mismas.
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