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¿Cómo poner límites?

¡Pelea con tu pareja!

- Getty Images

Delimita tu espacio

Por: Maria Rosa Rivero

¿Cómo le pongo límites a  mi novio que  no me entiende?,  “¡A este chico le faltan límites!...”, “¿Cómo hago para que mi socio respete los límites?”.

Con frecuencia escuchamos la queja sobre por qué quienes deberían respetar un límite no lo hacen y no se sabe cómo lograr que lo hagan. Novias invasoras, marido exigentes, hijos rebeldes... ¿Qué hacer?

Primero es importante saber que poner límites no es gritar, ni enojarse, ni dar un portazo, ni llorar implorando que el otro entienda, tampoco es algo que se logre milagrosamente.

¿Qué es poner límites?

Es transmitir al otro  las normas de conductas necesarias para convivir, para compartir  y para vivir  en sociedad.

Qué se puede hacer y qué no se puede hacer o cómo hay que hacerlo. Hasta dónde llegar y hasta dónde es el lugar del otro y hay que respetarlo.

Esto se transmite a los hijos desde que nacen, con el ejemplo, y en una relación ya sea de pareja, trabajo o amistad, desde el primer día. Si se concede, se pierde el espacio de respeto que se pretende.
Si bien esto es poner límites, se escucha con frecuencia mucho grito y mucho enojo que realmente no cambian nada y ponen al otro peor aún.

Cuando se habla mucho pero se dice poco,  cuando hay gritos o  enojos sólo se inspira miedo o rechazo pero nada cambia. Cuando el otro hace algo  que no corresponde,  algo incorrecto, el grito, el enojo y  lamentablemente a veces  la violencia, son la respuesta. Pero no la respuesta adecuada. Se vuelve a repetir  el error y cada vez es peor.

¿Cómo lograr el respeto por las normas?

Es importante lo que se dice y también lo que se hace. Por un lado está la autoridad: “Esto debe ser así porque...”,  y por otro las actitudes, el modelo,  para pedir una conducta es necesario tenerla.

Hay que comenzar siendo coherentes: no se pide lo que no se da.  Pedir una actitud que no se tiene con el otro hace difícil, casi imposible que esa persona cambie y respete lo que se le pide.

Resulta difícil fundamentar que  algo es bueno y  exigirlo, cuando se hace lo contrario.  Una novia pide a los gritos que no le griten. Muchos padres se cansan de hablar, rogar, imponer, pero actúan frente a sus hijos de otra manera a la que pregonan. ¿De qué vale insistir en respetar las normas si  no se respeta  el terreno del vecino, o no se  respeta una señal de tránsito o se habla mal del mejor amigo? Si los padres no lavan sus dientes es un problema que el niño entienda que eso es sano para él.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es cuando el límite se pone porque es adecuado, porque es bueno y sano para el niño o porque los padres están hartos y no resisten la situación. Cuando se pide al niño que haga algo, por ejemplo “nene  ve a dormir”,  ¿es porque es la hora que debe hacerlo o porque  el adulto está agotado? Cuando se le pide  a la pareja que no sea celosa o que no desconfíe y se ha mentido reiteradas veces: ¿es posible pedir confianza?

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