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La familia de mi novio

Las relaciones con la familia de nuestra “media naranja” suelen ser difíciles cuando no conflictivas y, en ocasiones, desencadenan discusiones que amenazan la estabilidad y armonía de la pareja.
Para evitar desavenencias hay que procurar aceptar las referencias familiares del otro en vez de intentar cambiarlas.
Suele haber conflicto cuando uno o ambos miembros de la pareja son excesivamente dependientes de la propia familia”, señala la psicóloga Mari Carmen Ramajo, quien aconseja tener presente que los modelos provenientes de los padres, de cada miembro de la pareja, son distintos.
Lo primero que tienen que hacer para acercar posturas las suegras y las nueras, entre las que los choques suelen ser frecuentes, consiste en respetar cada una la opción de la otra. Desde el respeto es más fácil entender que la otra persona haga cosas distintas a las que nosotros hacemos.
¡Cada vez que te escucho hablar me parece escuchar a tu madre en lugar de a ti misma: nuestra pareja la forman tres personas en vez de dos! Expresiones como estas, la mayoría de las veces proferidas por uno de los miembros de la pareja con resentimiento y sensación de frustración.
Suele haber conflicto cuando uno o ambos miembros de la pareja son excesivamente dependientes de la propia familia, para evitar discusiones y mejorar la relación con nuestra familia política, la doctora Ramajo aconseja cómo primer paso y aunque parezca una obviedad “reconocer que si bien formamos una pareja, somos personas diferentes y que por tanto nuestras respectivas familias también lo son”.
Los problemas de relación con la familia política son de los más frecuentes por los que se solicita ayuda profesional, explica la psicóloga clínica Laura García Agustín, directora del Centro Clavesalud, que agrega que “la deficitaria y malograda relación entre distintas personas provenientes de ambientes y contextos distintos favorece la confrontación de valores, creencias, actitudes, normas y comportamientos”.
Para la autora del libro “¿Hacemos las paces?”, generalmente las confrontaciones se producen en mayor medida entre las suegras y las nueras, aunque “ambas pueden aprender a acercar posturas y tratar de comprender la posición contraria”.
A las suegras, la psicóloga les recomienda que traten de sugerir un modo de hacer las cosas, pero sin imposiciones ni chantajes.
A las nueras, García Agustín les sugiere que “no esperen que su marido le ponga los límites a su propia madre.

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