Ocho claves para caer bien

¿Te gustaría conocer las técnicas y habilidades sociales necesarias para entrar en contacto con cualquier persona y en cualquier situación, de forma inteligente y natural? Son mucho más sencillas de lo que imaginas, y también muy eficaces: cuando se aplican realmente funcionan.

Lo primero, saludar. La mayoría de las veces, un saludo y presentarse uno mismo a otra persona pueden ser suficientes para romper el hielo, si el otro individuo está predispuesto a intercambiar unas palabras y abierto a conocer gente.

Aprende a sonreír. Una sonrisa franca acompañada de unas palabras amables y educadas es una de las mejores "tarjetas de presentación" y una de las mejores formas para aproximarse a alguien e hincar una conversación. Un gesto tan sencillo y humano, como sonreír proporciona un aspecto más positivo y amigable y ayuda a que lo demás se abran al contacto.

Observa al otro. La postura, el aspecto, los gestos y la actitud de la otra persona dan pistas de la forma en que te recibirá si te aproximas a ella. No es una buena idea acercarse a alguien e interrumpirlo si está muy concentrado u ocupado en una tarea.

Prueba con unas palabras. Hacer un comentario breve, sencillo y sobre todo muy positivo, suele ser una invitación al diálogo que pocas personas rechazan.

Pide alguna información. Puedes plantear a tu interlocutor algunas preguntas abiertas, es decir aquellas que no puedan responderse con un escueto "sí" ó "no", que estimulen a la otra persona a pensar en una respuesta (por ejemplo ¿Qué tal te sientes en este lugar?) ó bien que se refieran a alguna actividad que esté desarrollando: "¿cuánto tiempo tu tardas en hacer bien un trabajo como ese?"

Evita los temas "espinosos". Las críticas a otras personas, las quejas sobre alguna situación, o los comentarios los temas polémicos como "fútbol, política o religión" no son los más adecuados para fomentar el diálogo.

Busca la oportunidad. Elegir el lugar, momento y tema adecuados es uno de los grandes secretos para entablar contacto. Si se observa detenidamente a una persona antes de hablarle, se pueden descubrir algunos detalles sobre su personalidad y gustos: por ejemplo el libro, revista o periódico, o disco de música, que lleva en sus manos.

Ofrece algo a los demás. Puedes comenzar la conversación con un cumplido o una oferta sencilla, pero que no sea demasiado personal o atrevida, por ejemplo: "¡que perfume tan especial! ó "¿me permites que ayude?