El amor en los tiempos del

El amor en tiempos del

Desde Paris, Mia chateaba con Miguel, pero el Internet no impidió las intrigas de Sabrina - Univision.com

Vivimos en la era de la globalización, de los viajes rápidos, de la información instantánea y del Internet. El amor ahora ya no conoce distancias y a través de correos electrónicos las parejas se declaran su pasión, se conocen o desconocen.

En Rubí, Maribel (Jacqueline Bracamontes) sostenía un largo romance virtual con Héctor (Sebastián Rulli). Ambos desnudaban su alma en una serie de e-mails y gracias a web cameras conocían sus rostros y sus voces, pero al llegar a México, Héctor se llevaba una sorpresa: Maribel cojeaba de una pierna. La moderna tecnología le había fallado a Héctor al desinformarlo en un punto importantísimo.

En Piel de Otoño, Rosario (Laura Flores) iniciaba un tórrido romance por chat con un desconocido que finalmente se materializaba en un guapo y apasionado pintor. Aún después de consumar su amor en tiempo real, Rosario y Santiago continuaban sus comunicaciones virtuales. Ramón, esposo de Rosario, aprovechaba ese medio para terminar con el romance, convirtiéndose en un habilidoso hacker sentimental. Es que Internet tiene sus bemoles.

Cuando Mía Colucci estaba en París, también chateaba diariamente con su Rebelde Miguel. Aun así, él estaba pasando mucho tiempo con Sabrina quien tenía sus propios planes románticos. En resumen, el chat y el correo electrónico no reemplazan la cercanía física de una pareja. A veces esa distancia, aunada al anonimato que ofrece el espacio virtual, puede tener consecuencias más peligrosas. Pronto veremos en Las Dos Caras de Ana, como una adolescente bromista se crea otra personalidad (y otra edad) para iniciar una relación vía chat con un hombre mayor.

Las primeras telenovelas, como las leyendas medievales, exaltaban a las heroínas haciéndolas -al menos al comienzo de la historia- seres ideales, etéreas, casi fuera de este mundo. En la telenovela moderna las mujeres que enamoran son muy terrenas. No necesitan de idealizaciones. Como corresponde al mundo en que vivimos, son profesionales, autosuficientes y cometen tantos errores que no pueden ya esperar una veneración irreal.

El trabajo de una heroína puede ser tan importante como el amor. Lo vemos en el caso de Paulina y Juan Cristóbal, de Mundo De Fieras, que son esposos, amantes y colegas. Lo mismo sucedía con Lucero y Jorge Salinas, ambos abogados en Mi Destino Eres Tú. Las oficinas y otros lugares de trabajo se han convertido en espacios para el romance donde las parejas aprenden a conocerse y a evaluarse como personas y como colaboradores laborales. Esto lo hemos visto en La Fea Más Bella.

En Las Dos Caras de Ana, cuando la heroína desea ejecutar su venganza se convierte en la glamorosa y enigmática Marcia, pero su verdadera personalidad es la de una chica sin artificios, que anda en jeans, estudia teatro y trabaja de asistente de una anciana millonaria. Con esa personalidad fresca y natural es con la que seduce a Rafael, el hombre que ama. En la telenovela del segundo milenio, el artificio y los disfraces tienen una connotación negativa. Por eso, ahora las villanas son adulteradas y artificiales como Irene, de Las Dos Caras De Ana, y La Oxigenada, de La Fea Más Bella.

No es de sorprender entonces que sea en el Tercer Milenio donde triunfan heroínas tan atípicas que ni siquiera corresponden a los cánones de belleza reconocibles. ¿En qué otro siglo iba a existir una heroína obesa? Pues hace un par de años vimos a Natalia Streignard subir unas libritas, y ponerse otras de utilería para convertirse en Mi Gorda Bella.

Este milenio ha visto nacer a la Cenicienta más "sui generis" de la historia. Una mujer dotada de un cerebro tan grande como su lealtad, pero que es también un personaje que en el pasado hubiese sido más causa de risa que de amor, debido a su pésimo gusto para vestirse, su poca delicadeza para reírse ¡y ese bigote que le ha valido el apodo de Tlacoyo Bigotón! Llámese Betty, Lety o como quiera, la famosa "fea" demuestra que los días de la heroína que se pasaba horas acicalándose para el galán ya no existen.

La telenovela romántica por excelencia ofrecía una promesa. El héroe podría ser veleidoso como todo macho, pero la heroína era un ejemplo de perseverancia en el amor. La heroína era mujer de un solo hombre que dotada, por el guionista, de un sexto sentido romántico persistía en su amor a pesar de cien desgracias, traiciones del protagonista y antagónicos que buscaban desviarla de su terco camino. En el siglo XXI, tal sexto sentido ha desaparecido y las protagonistas en el amor se equivocan y dudan como cualquier mujer de carne y hueso.

Ahí tenemos a Lety que después de perder su virginidad gracias a una apuesta de los maleantes de su barrio, volvió a creer en el amor del más mujeriego de los hombres. Descubierta la traición de Don Fernando, "la fea" se vengó "acusándolo con sus papás", tal como lo aconseja la famosa Popis. En este momento, Lety está pasando una época de curación mental y física ¿Y cómo lo hace? No llorando ni rezando como las heroínas de antaño, sino que buceando con el guapísimo Aldo que no le es nada indiferente. Leticia Padilla será fea, pero no es tonta y sabe que un clavo saca otro clavo aunque esto vaya en contra toda regla romántica de las telenovelas.

En el Siglo XXI, las relaciones cada vez son más complejas y efímeras. Las mujeres ya no esperan un amor eterno y se dan varias oportunidades a lo largo de su vida para conocer el amor. Las telenovelas reflejan este cambio social, aunque a veces se llegue al punto de la parodia, como ocurre con producciones de Emilio Larrosa como Amigas y Rivales; Las Vías del Amor y Mujer de Madera donde las protagonistas llegan a ser promiscuas sentimentales sin que esto impida que al final alcancen la felicidad.

En Amigas y Rivales, Nayeli (Angélica Vale) amaba a Roberto de La O (Arath de la Torre), pero al final se quedó con Ernesto Laguardia. Roberto estaba enamorado de su madrastra (Joanna Benedek), pero cuando descubría que ésta había matado a su ex novia (Maki), prefería a Laura (Michelle Vieth) que antes había sido novia de su padre. La hermana de Roberto, Jimena (Ludwika Paleta) comenzaba la novela enamorada de un naco, pero se casaba con un ranchero, aunque en el medio se enamoraba del médico que la curaba de su narcodependencia.

En Las Vías del Amor, Perlita (Aracely Arámbula) perdía a su amado Paco en el primer episodio; luego era obligada a casarse con un vejete que la dejaba viuda. Perla huía a la capital y se enamoraba de Jorge Salinas. Cuando lo creían muerto, la pragmática Perla se enamoraba de su cuñado interpretado por Gabriel Soto. Salinas resucitaba, y para mayor sabor, aparecía un individuo igualito a Paco. Ni todos los poderes sobrenaturales de Perlita podían ayudarla en ese enredo sentimental. En Mujer de Madera, a Gabriel Soto le cambiaban la actriz protagónica. Edith González se retiraba con permiso maternal y la nueva Mujer de Madera era Ana Patricia Rojo. El cambio de actriz afectó al personaje de Marisa que se "desenamoró" de Soto y se quedó con Camil, a pesar de que Jaime tenía la fea costumbre de dejarla plantada ante el altar.