¿Cómo fue tu debut sexual?

¿Verdad o mentira? Un estudio de la socióloga Laura Carpenter, que entrevistó a 33 mujeres y 28 varones de entre 18 y 35 años, revela que existen distintos tipos de "perdedores de virginidad" y que cada uno tiene expectativas diferentes en la cama y en la vida.

En su libro "Virginity Lost: An Intimate Portrait of First Sexual Experiences" (Pérdida de la Virginidad, un retrato íntimo de las experiencias sexuales), Carpenter divide a las personas que debutan en tres tipos diferentes: los "gifters", que son quienes consideran a la virginidad un regalo que sólo entregarán a ese príncipe o princesa que se supone es el alma gemela, los "processors", que son quienes creen que la primera experiencia es un escalón hacia un largo aprendizaje; y los "estigmatized", que han llegado a una cierta edad, no han tenido relaciones y sienten vergüenza de confesarlo.

Dependiendo del grupo en el que estés, dicen los especialistas, será cómo veas al sexo opuesto y vivas tu sexualidad. "Carpenter tiene razón", dice April Massini, especialista en relaciones de pareja. "Cómo pierdes tu virginidad te afectará no sólo en tu vida sexual, sino en tu vida entera y en tus relaciones futuras", asegura.

Según Massini, el día D de tu sexualidad afectará en cómo ves a los hombres y a las mujeres, cómo los tratas, cómo esperas que te traten a ti y cómo educarás a tus hijos con respecto a la sexualidad.

Aquellos que no tengan una buena experiencia, afirma, verán al sexo como una desilusión y como algo potencialmente negativo en sus relaciones. Los que lo hagan por primera vez de forma coercitiva, es decir, porque se sienten obligados o presionados, verán al sexo como una herramienta para conseguir algo, como un bien que debe ser guardado y escondido a riesgo que sea robado.

Los que consideran la virginidad un regalo. Son aquellos que esperan al hombre o la mujer ideal porque quieren "regalarle" su virginidad. Pero estas personas, muy románticas y por lo general muy religiosas, suelen llevarse un chasco. "En mi experiencia personal", dice la sexóloga Patti Britton, "quienes esperan mucho para entregar su virginidad a su primer y único amor luego sienten curiosidad por otras relaciones".

Según Britton, este tipo de personas suelen vivir una segunda adolescencia a los 40 o a los 50, porque no experimentaron en la adolescencia. Quieren, lógicamente, conocer a otras personas.

Pero esto no es lo peor: aquellos que guardan su virginidad como un tesoro suelen quedar desilusionados. "La mayoría de mis clientes que esperan que el sexo sea perfecto se quedan desilusionados con su primera vez. Porque en la primera vez no estamos entrenados para ser buenos amantes. El acto sexual no es solo poner a en b, sino que requiere de cierto conocimiento", explica Britton.

Este grupo, entonces, ve a la sexualidad con más tabúes, la relaciona con algo no del todo agradable y no sabe bien cómo hablar de ella con sus hijos.

Los que creen que es el primer escalón y no guardan su virginidad para ese ser elegido, en cambio, no tienen tantas expectativas sobre el sexo: si la primera vez no es ideal no importa, porque sólo es un eslabón en el aprendizaje de la vida. "Es que el hecho de hablar de una "pérdida" está mal. Tenemos que pensar que en vez de perder estamos ganando: estamos ganando experiencia, estamos ganando algo positivo", dice la psicóloga Lori Buckley.

Según la investigación de Carpenter, si estás en este segundo grupo es probable que tengas menos fiascos a lo largo de tu vida, porque la idealización del primer encuentro, en la mayoría de los casos, conduce a decepciones. Y si ves el sexo como algo no tan bueno, dice Massini, toda tu vida tendrás prejuicios al respecto y educarás a tus hijos con más tabúes.

Los que lo ven como un primer escalón, entonces, serán personas menos frustradas, más naturales y con menos tabúes sobre la sexualidad.

Los que consideran la virginidad una carga son esos que no se atreven a confesar que ya llegan a los 30 o a los 40 sin haber debutado. Carpenter vio en su investigación que los que están en este grupo están obsesionados por dejar de ser un "bicho raro", y frecuentemente buscan cualquier experiencia, basada sólo en lo físico.

Si eres de este tercer grupo nunca es tarde, porque puedes pasar al segundo en un abrir y cerrar de ojos. "Los que pierden la virginidad tarde", dice Massini, "tienen más confianza en sí mismos que los jóvenes". Aunque se sientan estigmatizados, tendrán un mayor sentido de la realidad que los ayudará a ver con mayor naturalidad al sexo por el resto de sus vidas.

Lo mejor, dicen los especialistas, es experimentar en la juventud y elegir un amor en la adultez. El sexo no es innato, se aprende, y apostar todo al primer encuentro es un error. Por eso, si eres de las idealistas y románticas que guardan su "regalo" bajo siete llaves, es hora de que reconsideres tu postura y empieces a dejar que todo fluya naturalmente. Eso sí, con los cuidados y precauciones adecuados.