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Lluvia de estrellas el 11 y el 12 de agosto ¡Pide tu deseo!

¡De nuevo tenemos las Perseidas! Se trata de la lluvia de estrellas del verano que todos los años nos regala un pretexto para mirar al cielo y olvidar por un tiempo el Internet, la computadora, el teléfono, los problemas cotidianos. Aunque las Perseidas no son estrellas en sí, sino meteoritos de alta velocidad que viajan a unos 59 kilómetros por segundo, ponen un toque diferente a nuestras noches. Se ven como si estuvieran saliendo de la constelación de Perseo, de ahí su nombre.

Por Profesor Zellagro
En el 2012 podremos verlas mejor porque coincide con la Luna Cuarto menguante y habrá mayor oscuridad en el cielo. El año pasado estábamos en la fase de plenilunio o Luna llena y su claridad impedía ver el hermoso espectáculo que ocurre cada verano del Hemisferio Norte. Como el horario cambia según el país se recomienda mirar al cielo el día 11 y el 12 cuando ocurrirá la mayor profusión de las mismas.
El lugar de observación puede ser cualquiera con tal que proporcione un cielo oscuro y tenga pocos obstáculos para la vista, como edificios, árboles o montañas. Se recomienda no utilizar instrumentos ópticos como anteojos o telescopios que nos limiten el campo de visión. Mira siempre hacia el lado más oscuro porque aparecerán por cualquier parte y nos sorprenderán por muy pocos segundos desapareciendo enseguida.
Las Perseidas se ven cada año pues por estas fechas la Tierra cruza la órbita del cometa Swift-Tuttle que está llena de partículas muy pequeñas del tamaño de granos de arena, o menores, liberadas por el cometa en sus pasos anteriores. Cuando una de estas partículas, que formaron en su día la cola del cometa, entra en la atmósfera terrestre, la fricción la calienta y se vaporizan. Durante unos segundos brillan como si fueran estrellas o chispas de un fuego artificial, es muy rápido y fugaz, de ahí su nombre.
Ver las Perseidas proporciona un buen escenario para la reflexión, el romance, la amistad, olvidar por un rato los trajines cotidianos y las preocupaciones mundanales. Es una buena oportunidad para mirar el cielo y disfrutar este regalo cósmico que nos convierte en espectadores de un gran espectáculo. Y la ocasión ideal para declarar sentimientos amorosos a esa persona ¡cuán romántico bajo un cielo estrellado!
Durante la Edad Media a las Perseidas se les conocía con el nombre de “lágrimas de San Lorenzo”, ya que la festividad de ese santo de la Iglesia Católica es el 10 de agosto y al día siguiente el cielo se llenaba de estrellas fugaces que los creyentes de esos tiempos las asociaban a las lágrimas que debió haber vertido el santo cuando fue quemado vivo en parrilla en el año 258 con motivo de la persecución de los cristianos en Roma.
La creencia popular es que pidas un deseo en el momento que las veas. Es un buen pretexto que tienen los enamorados para decirle a su pareja lo mucho que la quieren. Visto así no es una superstición más sino un motivo diferente que rompe la rutina y confiere un toque más íntimo a la noche. Tampoco es ninguna “señal de los últimos tiempos” como algunas sectas religiosas fanáticas anuncian irresponsablemente. Es un evento totalmente natural y común que lleva ocurriendo muchos siglos.
Asimismo podemos hacer mucho más que contemplar las Perseidas y es aprovechar la ocasión para trazarnos metas concretas pues en pocos días tendremos el Novilunio, o sea, la conjunción del Sol con la Luna en la fase de Luna Nueva, considerada ideal para comenzar algo nuevo en la vida: un trabajo, una relación social, de amistad, inclusive sentimental, dejar un mal hábito, incorporarse a un estudio, un grupo de acción comunitaria, una gestión legal, de inmigración, judicial, económica.
Es la noche para salir de casa, mirar el cielo, respirar hondo, disfrutar unas horas románticas junto a esa persona especial, o si no se tiene, tener un tiempo de meditación con uno mismo, pues “estar solo” no quiere decir necesariamente “sentirse solo”, y todos necesitamos ese período de soledad para crecer interiormente. Mirar las Perseidas nos recuerda que hay muchas otras maneras de cultivarnos y recrearnos al mismo tiempo que alimentamos con la energía de la naturaleza nuestro Ser Interno.
Quien no se atreve a hacer algo diferente se mantiene en la rutina, la cual envejece, aburre y mata la iniciativa. Aprovecha la lluvia de las Perseidas para meditar, concentrar tu atención en algo que te ayude a transformar tu realidad. Ese contacto cósmico te revitalizará, estarás mirando un espectáculo único que se brinda como un regalo a tus ojos.
Aprendamos de las Perseidas y lo efímero de su existencia para considerar la fugacidad de la vida misma. Procuremos ser cada día mejores seres humanos sin cargar sobre nuestras espaldas ningún rencor, sentimiento negativo o idea triste. Los fracasos no existen, solamente hay experiencias, lecciones para aprender ¡dentro de uno mismo están todas las potencialidades para desarrollar y triunfar en la vida! ¡No te dejes caer nunca, y si te caes, levántate, ahí está la grandeza, en saber levantarse!

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