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Amuletos para evitar mala suerte en Viernes 13

Doce amuletos contra el vierne 13

Doce amuletos contra el vierne 13

- Thinkstock LLC/Picture Quest

Amuletos para la buena suerte

FOTO Trece amuletos contra el Viernes 13

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Viernes 13 día de amuletos y talismanes


Se acerca un Viernes 13 y nuevamente escuchamos hablar de amuletos y talismanes. Según estudios sociológicos la creencia en objetos que pueden atraer la buena suerte, o alejar la mala fortuna, está mucho más extendida de lo que parecería a simple vista, existe en todas las civilizaciones y culturas, sin excluir clases sociales, y ha acompañado a la humanidad a lo largo de la historia.

Un amuleto no es lo mismo que un talismán

La gente suele confundir estas palabras y usarlas indistintamente como sinónimos, pero lo cierto es que son diferentes.

Un amuleto puede ser cualquier cosa, un objeto equis por el que uno sienta afinidad o simpatía, desde un recuerdo hasta un regalo dado por alguien especial, una piedra determinada, un símbolo, una pata de conejo, un cuarzo, el hueso de una fruta, un colmillo de tiburón, en fin de todo, la condición para que esto funcione es que la persona lleve consigo fija la intención para la cual quiere obtenerlo, ya sea para suerte, amor, protección pues el poder de los amuletos se encuentra en la energía que las personas ponen a los mismos. Recuerda el objeto en si carece de poder, ese se lo confiere el que lo toma como amuleto.

La historia de los amuletos y talismanes es muy antigua y se remonta a las épocas en que ocurrían batallas cuerpo a cuerpo y los vencedores cargaban alguna prenda del vencido, inclusive partes de su cuerpo como dientes, cabellera y huesos a los cuales atribuían poderes mágicos.

Cuando una persona tiene un amuleto le va entregando energía y esta a su vez aumenta su autoconfianza. No es que en sí una pata de cabra, una herradura, una imagen, piedra o pieza de orfebrería determinada tenga “poderes” sino que quien la posee, al estar en contacto con ella, acentúa sus potencialidades y al sentirse más seguro por tener en sus manos un rosario, crucifijo, un símbolo religioso, un collar, pendiente o algo similar, se siente “protegido” una sensación que se va consolidando a medida que le suceden cosas buenas a su propietario, o en su defecto, cosas malas el día que andaba sin su amuleto, tal vez una pura coincidencia, pero que para el creyente tiene un significado diferente.

El talismán es algo preparado

El talismán es otra cosa. A diferencia de los amuletos que como vemos puede ser cualquier objeto y tomarse en cualquier momento, un talismán es algo que se prepara especialmente para una persona por alguien que conoce esas cuestiones y básicamente se toman en cuenta muchos factores individuales, básicamente la Carta Natal de una persona, la astrología hindú o la china, la persa o la occidental entre otras.

Al conocerla el astrólogo conocedor de esas cuestiones y especializado en talismanes descubre los aspectos que trae de nacimiento y que no le están favoreciendo en su vida, y por tanto le dificultan su desarrollo y expresión.

Según la astrología, al saber qué planetas producen esas desarmonías se buscará el momento preciso en que haya una conjunción o aspecto favorable y se tomarán las piedras y metales zodiacales del signo para que vibre con la fuerza necesaria a fin de compensar la falta de esa energía en el aura de la persona. Por esa razón un talismán es algo personal y para siempre, a diferencia del amuleto.

Los amuletos y talismanes zodiacales


Entre los más conocidos se encuentran aquellos que se basan en las piedras preciosas que corresponden a cada signo zodiacal.

Suele decirse que el poder de las gemas asociados a los metales ha sido un secreto muy buen guardado por reyes, emperadores, emires, sultanes y príncipes de la Iglesia los cuales adornan las tiaras y sortijas de los Papas, Obispos, Cardenales y otros dignatarios eclesiásticos con esos elementos. Inclusive, el anillo oficial de cada Papa es desbaratado con un martillo cuando muere para que nadie más pueda usarlo.

Desde épocas antiguas, los astrólogos llamados herméticos –los que buscaban la correspondencia entre las estrellas y las ideas filosóficas de su tiempo- atribuyeron ciertos poderes a unas cuantas piedras preciosas y semipreciosas a las que se relacionaba con los distintos signos zodiacales.

Creían que esas mismas piedras podían propiciar buena salud, suerte, prosperidad, amor y equilibrio interno, convirtiéndose en amuletos o talismanes para una persona si elegía las correspondientes a su signo y las combinaba con el metal característico de éste.




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