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Tantra Yoga: técnica milenaria para un sexo estupendo

pareja sexo

Accidentes en la cama

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¡Revitaliza totalmente tu vida en la intimidad!


¡Empieza a hacer algo diferente en tu relación sexual!

El Tantra Yoga, una de las más antiguas escuelas del Yoga nos enseña que el acto sexual es un acto sublime y lleno de poesía, hermosura y realización espiritual y personal. Lamentablemente la manipulación histórica y la ignorancia por un lado, la vulgaridad por otro y el tabú o miedo por otra parte, con falsos conceptos de moralidad equívoca, en Occidente hemos desvirtuado mucho algo que ahora estamos recuperando: el éxtasis en el amor, la posibilidad de tener una relación íntima, prolongada, plena, que una fuertemente a la pareja, no en un simple momento de acto sexual, sino en todo un elaborado ritual que incluya el disfrute de todos los sentidos: la vista y el tacto, el olfato y el gusto, el oído y por supuesto la mente y el espíritu.

Tristemente, debido a la explotación pornográfica, la ignorancia de la sexualidad, el desconocimiento del cuerpo, los tabúes religiosos y sociales y los malentendidos muchas parejas se niegan a ellas mismas el placer de la intimidad y piensan que el sexo es simplemente un acto físico que se reduce a unos minutos de placer, el orgasmo o eyaculación y más nada ¡cuán lejos de la verdad!


Secretos de un buen amante

Un buen amante, tanto hombre como mujer, no se define por esa capacidad física simplemente sino por todo lo que hace desde el preludio amoroso hasta aún mucho después del acto sexual propiamente dicho. El Tantra Yoga, una antigua ciencia arte estrechamente vinculada con el conocimiento del Ser y la espiritualidad nos proporciona muchos conocimientos al respecto. Vamos a ver algunos, de forma general, pero que ayudan efectivamente a lograr mucho más de tu relación amorosa.


La piel es el órgano mayor del cuerpo y debe ser tocada en todas sus partes. Una manera excelente de iniciar el acto amoroso consiste en desnudar lentamente la pareja en un ambiente agradable donde se recree la vista –una habitación o un sitio que no esté desordenado, sino limpio, con flores, con ambientación- el olfato –aromas de velas o inciensos suaves- el oído –una música delicada, sensual, bajita, de fondo- y se utilicen aceites aromáticos para empezar a darse masajes desde la cabeza hasta los pies, sin olvidar el sentido del gusto que excitamos con algún tipo de bebida agradable, unas uvas, un pedacito de chocolate.

Se atenderán los hombros y los brazos, las manos, los pies, todo delicadamente. Se utilizarán las yemas de los dedos para tocar suavemente el cuerpo de la pareja, acariciar, besar tiernamente.
La pareja, desnuda, uno frente al otro se acariciarán el cuerpo suavemente aplicando aceites esenciales aromáticos, y esto se hará suavemente, tocando todas las partes del cuerpo, relajados y tranquilos durante todo el tiempo que sea necesario para ir estableciendo esa intimidad.

El papel de los ojos

Una vez relajados la pareja debe verse en los ojos. No hay nada más íntimo que las miradas profundas. Uno frente al otro, con las manos tocadas, simplemente mirarse profundamente a los ojos, con amor, con ternura, sin decir nada, no es necesario, los ojos lo dicen todo.

Luego abrazos de intimidad, donde la pareja siente que es querida, amada, respetada, que no hay parte de su cuerpo que sea rechazada –ya hubo masajes- que su interioridad es revelada sin secretos a través de la vista, y que esos abrazos son el preludio de algo más intenso.

Luego, a la hora de unir los cuerpos, embellecer el lugar donde la pareja estará acostada prodigándose sus caricias y sus besos, tiernos primero, apasionados después, en medio de pétalos de rosas y con un ambiente tranquilo y relajante, pero al mismo tiempo estimulante y armonioso.

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