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2012: Fin del mundo, ¿verdad o mentira?

Fin del mundo

Fin del mundo

- Thinkstock LLC/Picture Quest

¡Terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas, radiaciones, calamidades, catástrofes geológicas!, eventos que siempre han ocurrido a lo largo de la historia, pero que en estos momentos adquieren mayor relevancia por la rapidez con que la información pasa de un extremo a otro del mundo provocando expectativas y temores.

En efecto, desde hace algunos años existe una tendencia alarmista extendida por Internet, libros, programas televisivos, charlas, conferencias y eventos apocalípticos anunciando una especie de “fin del mundo” para el 21 de diciembre del 2012. El origen de estas especulaciones tiene su base en la interpretación que algunos han interpolado de la cultura maya relacionados con la finalización del décimotercer ciclo B'ak'tun en la cuenta larga del calendario maya. Otros como el autor Michael Drosnin se basa en ciertos cálculos numéricos extraídos de un supuesto código secreto en la Biblia, publicado en 1998, donde según este autor un cometa o asteroide chocaría con la Tierra. Asimismo en la obra El Regreso de Quetzacoatl publicado en el 2006 el autor Daniel Pinchbeck discute varias teorías asociadas a un “despertar síquico” en el año 2012 cuando ocurra el alineamiento de los planetas con el centro de la Galaxia. Sin embargo, los promotores de esta teoría destructiva no acaban de ponerse de acuerdo sobre si se trata de una destrucción real, o un cambio cualitativo de la conciencia universal y la mayoría de todas estas suposiciones no resisten una confrontación sólida tanto desde el punto de vista científico, como teológico, filosófico y metafísico.


¡Los hechos!


De todo ese alboroto concerniente al fin del mundo en el 2012 lo cierto es que no hay ninguna evidencia científica, es más no habrá ningún tipo de alineamiento o alineación especial, muy diferente a las que han ocurrido en solsticios anteriores. En ese sentido, inclusive, el solsticio de invierno de este año será más exacto que el del 2012. Sin embargo, ciertos grupos extremistas y otros llamados “apocalípticos y catastróficos” no cesan de hablar del asunto. De hecho en el pasado reciente diferentes sectas religiosas y grupos similares han anunciado el fin del mundo, el choque con un asteroide o cometa, y muchos otros cataclismos. Según ellos hoy no existiríamos pues el mundo se habría acabado en el 1999 o en el 2006 y así sucesivamente.

Abundan los ejemplos de esos anuncios alarmantes: Sectas y grupos religiosos de distintas tendencias que a lo largo de estas décadas se han atrevido a dar fechas para el Fin del Mundo y la supuesta llegada de un Mesías para tal fecha, suicidios colectivos esperando el llamado “rapto” de los creyentes incitado, casi siempre, por personas psicópatas o dementes como la ocurrida en Guyana en 1978 cuando el Reverendo Jim Jones condujo a la muerte a más de 900 personas inocentes, entre ellos más de 273 niños, otros grupos anunciaron un evento similar para el año 2000 que por supuesto, nunca ocurrió. Otros autores que reclaman ser “canales” o sea vehículos humanos por los cuales hablan dioses o extraterrestres, pronosticaron la entrada del Sistema Solar en el cinturón de fotones para cualquier momento anterior al año 2000, lo que implicaría la purgación de la humanidad y la llegada de la era de luz. Un predicador norteamericano de 89 años predijo el fin del mundo para el 1999 y ahora lo está anunciando en televisión e Internet para el 21 de mayo, y así sucesivamente vemos a quienes tal vez por desconocimiento, o por deseos de figurar en las noticias, o por algún problema de personalidad se lanzan a estas conjeturas alarmistas. Lo triste es que después que fracasan no tienen la humildad necesaria para decir “me equivoqué otra vez”.


¡No existe ninguna evidencia científica!


No existe ninguna evidencia científica que justifique esas conjeturas, ni tampoco desde el punto de vista metafísico o teosófico puesto que los códigos mayas y otros libros sagrados se prestan a muchas interpretaciones subjetivas y en tiempos pasados son bien conocidas profecías similares que lo único que han causado es alarma y turbación a los que se adentran en ellas sin conocimiento cabal del tema. Al terminar el primer milenio muchos se suicidaron y regalaron sus propiedades porque interpretaron que esa generación no llegaría al año 1000, según sus ideas religiosas.

Lo cierto es que el futuro de la humanidad no es tan gris como quieren hacernos creer. En nuestras manos está evitar la contaminación ambiental, cuidar el planeta, la capa de ozono, protegernos del calentamiento global, regular la industria y eliminar el peligro atómico y radiactivo. La anunciada Era de Acuario que según la Astrología ya está a las puertas no tiene nada que ver con esos anuncios catastróficos. Se trata de una metáfora que explica como iremos avanzando hacia el futuro en un camino cada vez más sólido donde la tecnología, la ciencia, la razón y el respeto a los derechos humanos se impondrán sobre la ignorancia y el egoísmo. Una ardua y difícil lucha, pero de la cual la humanidad emergerá victoriosa y con nuevos horizontes y caminos. ¡Nuestro peor enemigo es la ignorancia!


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