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Necesidades energéticas de las futuras mamás

Una mujer activa tiene un horario completo durante el día, y si a esto le agregamos el hecho de estar embarazada, las cosas se ponen caliente.
El embarazo para la mujer moderna es una etapa de regocijo que la saca de la rutina y la hace buscar actividades y alimentos que aseguren el nacimiento de un bebé saludable.
Hoy en día, las mujeres embarazadas se mantienen físicamente activas prácticamente hasta el momento del parto. El cuerpo de la mujer embarazada demanda un consumo energético que está asociado con la condición física de la madre y su estilo de vida.
La dieta de la mujer embarazada debe de proveer la energía necesaria para llevar a término el embarazo y el nacimiento de un bebé saludable. Posteriormente, la producción de leche para lactar al bebé y la mantención de un nivel de leche apropiado, obliga a la madre a tener fuentes nutritivas consistentes.
Puede que haya algunas variaciones en la composición de la leche relacionadas con la nutrición de la madre, pero los factores principales que influencian las necesidades energética de las mujeres que están lactando es la duración del período de amamantamiento.
Aunque cultura y sociedad juegan un papel, la situación ideal es que la mujer embarazada mantenga una buena nutrición desde el comienzo del embarazo con una ganancia de peso apropiada a lo largo de la gestación. Esto le permitirá acumular reservas de grasa que pueden actuar como sustratos de energía más tarde en preparación y durante el período de lactancia.
Los costos energéticos de lactancia están determinados por la cantidad de leche que es producida y secretada, su contenido energético, y la eficiencia con que esta dieta energética es convertida a leche energética.
El contenido energético de la leche humana depende principalmente de la concentración del contenido de grasa en la leche que tiene complejas fluctuaciones durante el día, teniendo cambios entre los períodos de alimentación, y diferencias entre los pechos.
La eficiencia con que la energía de la comida y las reservas de energía del cuerpo son convertidas en energía láctea han sido calculadas en estimados teóricos de la eficiencia bioquímica asociada con la síntesis de la lactosa de la leche, proteínas y grasa, y por estudios del balance metabólico.
Las mujeres que están lactando a menudo llevan al bebé con ellas mientras se mueven de un lugar a otro, y este trabajo adicional equilibra la baja actividad asociada con amamantar, por lo que los requisitos de energía durante el período de lactancia son iguales al período de pre-embarazo.
La grasa acumulada durante el embarazo cubre parte de la energía adicional que se necesita en los primeros meses de lactancia pero, hasta qué grado, depende de la cantidad de peso ganado durante el embarazo y el estado nutricional de la madre.
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