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Un día en la vida de la madre moderna

Me levanto a las 6:30 am. y le doy un beso a mi marido para que se despierte de buen humor, que es su cuota de energía. Me meto rápidamente en un par de pantalones cortos y una camiseta y mientras camino al parque me como algo liviano, como mi Chewy con chips de chocolate, pero que es bajo en azúcar. Ya con más energía en el cuerpo, arranco para una carrera corta matinal. Regreso en 30 minutos.
Después de una ducha rápida y varios minutos decidiendo qué me voy a poner, me dirijo a la cocina a preparar el desayuno para los chicos. Y mi esposo se queda todavía remoloneando en la cama, preguntándose cuando voy a cambiar de rutina. (¡Já, nunca! Porque soy un 'early bird'.)
Hora de despertar a los chicos. Les doy besos y les hago cosquillas suaves para que se despierten contentos. La alegría es el alimento más energético para nuestros días.
A las 8:30 am. voy saliendo por la puerta con uno de mis hijos, camino a la escuela. El otro, no necesita chofer ya que su escuela le queda cerca. Los dos llevan en sus mochilas sus meriendas y sus snacks favoritos: deliciosas barritas Chewy con 's'mores'.
El tráfico se hace más llevadero escuchando las noticias y música con mucho ritmo. Espero a dejar al niño en la escuela para ponerme a cantar. Afortunadamente, mi trabajo lo puedo hacer en forma virtual, de manera que apenas regreso, me conecto a la computadora. De paso, saco comida a descongelar del refrigerador para la cena.  
De aquí hasta el mediodía me concentro en el trabajo de oficina. De vez en cuando intercalo algunas actividades caseras, como lavar ropa, limpiar un poco la cocina, darle de comer al perro, y ordenar la casa en general.
La mañana se va rápida y casi sin darme cuenta es hora de almorzar. Como estoy conciente de mi peso, me preparo un ensalada de verdura fresca con tomates, tuna, un té, y ya. Estoy lista para continuar.
A veces tengo que salir a hacer algunas compras, y aprovecho esta hora del día para hacerlo. Trato de moverme lo más rápido posible para volver y retomar las actividades de oficina que muchas veces requieren esté en conferencia de teléfono con colegas por casi una hora.
Pasada las cuatro de la tarde, uno de mis hijos llega de vuelta del colegio y mi dinámica cambia. Es hora de otro snack, pero esta vez él prefiere un tazón de avena con manzanas. Luego las tareas y recién entonces, por qué no, un ratito de video juegos.
Una vez que los tengo organizados, haciendo sus cosas, vuelvo al trabajo de oficina pero esta vez la hora de la cena está cerca y tengo que ir pensando en cambiar de actividad para dedicarme a la cocina. 
Cerca de las 6:00 pm., si no hay nada urgente, cierro la computadora y me voy a la cocina. Esta es una hora de socialización con mi marido donde intercambiamos ideas y hablamos de todo un poco, familia y demás, mientras cocinamos. ¡Me encanta el 'team work'!
La cena la tenemos alrededor de las 7:00 pm. donde escucho las últimas historias del colegio, qué nuevos juegos de computadoras se están anunciando, las actividades con amigos y comentario que ha hecho algún profesor.
De vuelta del supermercado a las 9:00 pm., mando a los niños a acostarse y leer un rato mientras pongo los alimentos en la alacena y el refrigerador. ¡Por suerte no olvidé de comprar las infaltables barritas de cereal Chewy! Me aseguro que los chicos tengan todo listo para el día siguiente. Les doy un beso de buenas noches y un abrazo.
Un día en la vida de una madre es una aventura épica. Pero con unos pocos tips de organización y alimentación se puede encarar el día con más alegría y tranquilidad. Y tú... ¿Cómo te llenas de energía para pasar tu día?