Puedes comer los mismos snacks de los superhéroes

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Superhéroes

- Thinkstock LLC/Picture Quest

¿A qué niño no le gustan los superhéroes? Algunos podrán querer más a uno que a otros, pero todos conocen sus armas y poderes secretos. La buena noticia es que podemos utilizar esa pasión de los chicos para ayudarlos en su desarrollo y crecimiento, sobre todo desde el punto de vista nutricional.

Por ejemplo, podemos poner en práctica las recomendaciones nutricionales de la experta Peggy Hall para elegir los snacks saludables que ellos necesitan y que están más accesibles de lo que nosotros pensamos.

Ejemplo saludable

Hall incentivó a los padres a ser ejemplos saludables para sus hijos, no sólo a la hora de brindarles esos snacks nutritivos, sino también a la hora de comerlos. “Los padres pueden ser modelos saludables para sus hijos al disfrutar la misma comida, pero deben hacerlo divertido para los niños al ayudar a preparar las meriendas”.

Entonces, esta especialista, que aparece habitualmente en la cadena ABC, recomendó que el truco para lograrlo es “tomar estos alimentos y cortarlos en pedazos con formas de animales” y bautizarlos con nombres que les llamen la atención como sucede con los superhéroes. “Podemos inventar nombres como Super-Apio o zanahorias de Rayos-X”.

Estos son los súper snacks

Peggy Hall considera que los mejores snacks son aquellos que no vienen empacados o envasados. Por ello, realizó una lista de los recomendados para consumir durante las meriendas:

  • Huevos hervidos
  • Pollo
  • Bistec
  • Quesos
  • Duraznos
  • Manzanas
  • Plátanos
  • Bananas
  • Tomates
  • Frutos secos
  • Semillas

Según Hall, la clave de estos alimentos es que “son fáciles para empacar, para comer. No cuestan mucho dinero y son muy buenos para la salud”. Además, aseguró que algunos de ellos, como la carne, el pollo y las semillas, son ricos en proteínas y son necesarios para un buen funcionamiento del cerebro y del cuerpo.

Las combinaciones que no fallan

Los snacks que nos recomienda Hall se pueden combinar con otros alimentos para lograr un balance de proteínas, carbohidratos y grasas saludables, que contribuyen a cumplir con los requerimientos nutricionales. Por ejemplo, podemos combinar:

  • Huevo duro con mantequilla de maní y zanahorias
  • Hummus con zanahorias, apio, manzana, pan de pita o galletas
  • Tortillas de maíz con pollo, salsa, aguacate y lechuga rallada
  • Queso con uvas y unas pocas semillas de calabaza
  • Trozos de manzanas cubiertas con mantequilla de almendras y una cucharada de chips de chocolate
  • Trozos de bananas congeladas, mezcladas con yogur (con grasa) y rociado con nueces picadas

Hasta tres veces por día

La educadora en nutrición que consultamos nos explicó que es posible que podamos merendar a media mañana, por la tarde y también antes irnos a dormir. Esta última ingestión dependerá de la hora a la que le demos la cena a los chicos. “Todas estas ocasiones –puntualizó Hall- son saludables y apropiadas. Además no debemos olvidar que estas meriendas nutritivas mantendrán a nuestros hijos satisfechos por más tiempo que con comida chatarra. Los dulces y las frituras sólo les robarán energía y les abrirán el apetito”.

Otros tips importantes

Hall, que se ha destacado como especialista en el manejo de estilos de vida para perder peso, nos dejó una lista imperdible de tips para ir acostumbrando a los chicos con hábitos saludables de alimentación. También sirven para padres y adultos:

- Evitar comer frente al televisor o la computadora. Esto puede llevar a los chicos a comer sin conciencia y no prestar atención a la comida
- Merendar al aire libre o alrededor de la mesa
- Evitar que los niños coman en el automóvil ya que esto conlleva malos hábitos al crecer. En su lugar, para en un parque por unos minutos
- Motiva a los niños a jugar sobre cuántas veces pueden masticar la comida antes de tragar (30 veces es lo ideal). Ayuda a tranquilizarlos, ya que les permite obtener más nutrientes de lo que comen. Facilita la digestión
- Hay que verificar que traguen antes de ingerir otro bocado. Debemos convertirlo en un juego. Por ejemplo: ¿Cuántos bocados toma para que terminen la merienda? El ganador es el que ingiere más bocados. ¿Cuánto tiempo toma comerse toda la merienda? El ganador será el que ocupe más tiempo. ¿De cuántas maneras pueden describir lo que están comiendo? Dale adjetivos a los colores, texturas, temperatura, formas y sabores. Los niños no tienden a comer de más cuando se sienten satisfechos y estos juegos los ayudarán


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