• 001fuente
  • 002fuente
  • 003fuente
  • 004fuente
  • 005fuente
  • 006fuente
  • 007fuente
  • 008fuente
  • 009fuente
  • 010fuente
  • 011fuente
  • Próximo álbum

La cena como actividad social y fuente de energía

 

¡Ah, la cena! es el momento donde dos necesidades importantes convergen: llenar el estómago y expresarse. Parece ser que todos los chicos saben que esta es la ocasión para que cierta luz divina (spotlight) descienda sobre ellos.

 

La típica es los chicos haciendo comentarios sobre la calidad y sabor de la comida y, por supuesto, la chef (léase mami, la mayor parte del tiempo) siendo el centro de las cuitas o halagos.

 

No sé si Uds. lo han notado pero los chicos al sentarse a la mesa sufren una transformación. Están convencidos de que han abandonado la casa y están ahora en un restaurante, exigiendo nuevos platos y postres de todas clases.

 

Mami, por supuesto, enfatizando los beneficios de comer saludable y sembrando para el futuro -porque ahora no se nota- remarca a cada uno de ellos comer suficiente vegetales, proteínas y que abandonen por un momento los dulces.

 

La conversación usualmente comienza fragmentada con los padres por un lado hablando temas de negocios, noticias relevantes y los chicos por otro, en lo suyo, sin prestar mucha atención a lo que los adultos conversan.

 

La energía en la mesa, en cierto momento, alcanza un punto donde converge en el centro, alrededor de los platos con la ensalada, pollo, o lo que sea que en ese momento se está comiendo, y la conversación se hace general, social, donde todos participan.

 

Hoy en día, si queremos bond con nuestros hijos, tenemos que saber de juegos de computadoras. Si queremos que nos perciban como trogloditas aburridos (boring, whatever) hablemos de la escuela. Nada nuevo aquí.

 

Tenemos que aprender a manejar la conversación en la mesa como cuando damos remedio a los bebés, engañandolos antes de darle la píldora amarga. De manera que antes de hablar de la escuela, hablemos de juegos y computadoras para ponerlos de buen humor. Después les pasamos el trago amargo.

 

A los chicos les gusta hablar en la mesa, ya que la mesa los hace sentir iguales, casi adultos. Todavía están aprendiendo las reglas de la conversación, siendo esperar turno para hablar una de las más difíciles de seguir. Pero con mucha paciencia, se logra que aprendan, todos lo hicimos.

 

Es notable cómo el grado de energía que se obtiene durante la cena se manifiesta más tarde. La actividad física y la conversación incrementa entre ellos, como si no hubiera habido suficiente tiempo durante la cena para cubrir todo los tópicos. Alegría, bachata y burundanga.

 

No, no se puede mandar a acostar a los chicos inmediatamente después de comer. Viene ahora un período de relajamiento, de apaciguar los ánimos, de lectura y preparación para llegar a la cama finalmente. Lo importante es que acaben el día en una buena nota, relajados y de buen ánimo, como empezaron el día.

Próximos álbumes

Realismo Mágico en Latinoamérica

Remedios caseros para limpiar y energizar la casa

Recetas para congelar

Diez consejos para viajar con niños

Disfruta más imágenes
a tu izquierda