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El espíritu navideño invade el hogar de la jueza Cristina Pereyra

Una Navidad con la Jueza

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El árbol de la jueza

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Sus tradiciones

La jueza de Veredicto Final, Cristina Pereyra, tiene un gran espíritu navideño. Entre sus tradiciones más arraigadas está la búsqueda, compra y decoración del arbolito navideño. Es por eso que este año acompañamos a la jueza y nos contó lo que significa esta tradición en su familia.

¿Qué significa la Navidad para ti? A mí la Navidad me encanta. Me encanta llenar mi casa de adornos navideños y no solo de eso, llenarlo de olores, cuando uno cocina. Porque eso que uno huele, la comida, las galletas, las cosas que uno cocina, me traen recuerdos de la infancia. Me recuerdo cuando huelo cosas como ajo, me recuerdan a mi abuela, que como buena cubana cocinaba mucho con ajo. El olor al lechón, la yuca, me trae muchos recuerdos. Y como yo viví en México muchos años, el olor del bacalao, de los platillos de esta época son maravillosos.

¿Cuánto tiempo te lleva decorar la casa de navidad? Tú sabes que uno empieza ese proceso de sacar las cajas, con días de anticipación, además uno se va acordando, y dice: "Ah, tengo algo por aquí, que bonito. Ya no me acordaba de esto". Le voy buscando un lugar nuevo a cada cosa. Me gusta poner velas y tengo una colección no muy grande de cascanueces. Mis ornamentos hace años que los estoy coleccionando. Son como tesoritos para mí, porque cada uno tiene un significado diferente. Quizás de algo que sucedió o un recuerdo de mis hijos. Tengo inclusive algunos adornos de perritos o cositas que en algún momento le gustaba a mis hijos. Mis hijos ahora son adolescentes y me dicen: "Ay mamá, ¿todavía guardas eso?".

¿Eres partidaria de los pinos naturales o artificiales? Yo casi siempre lo he puesto natural pero me dio una época que lo quise poner artificial, pero no me encantá la idea, así que regresé a los naturales. Hace muchos años, ponía los árboles nevados. En donde los compras le ponen como una pintura que los hace ver nevados, pero esos árboles son muy difíciles de adornar, porque tienes que conseguir los cordones de las lucecitas blancas. Así que decidí volver al árbol verde. Este árbol que mide 14 pies, nos lleva a tres personas, incluyendo a mi mamá, quien fue la que me enseñó a poner estos pinos, como unas 18 o 20 horas en terminarlo.

Tienes dos culturas, cubana y mexicana. A la hora de celebrar la navidad, ¿Qué elementos combinas de las dos culturas? Yo tengo mi nacimiento, que es uno muy pequeñito, pero es muy bonito. Tengo también la tradición de las piñatas y las posadas. Lamentablemente no encontramos la lima y la caña y nos hacen falta varios ingredientes para hacer las recetas como son. Cuando yo puedo los traigo de México para prepararlo como es.

¿Extrañas esa edad de cuando tus hijos estaban pequeños? Esa ilusión con la que mis hijos se levantaban a ver los regalos y a decirme que Santa había llegado. Eran las seis de la mañana y uno se acababa de acostar y me levantaba a verles sus caritas, esa luz que trasmiten al querer ver sus cositas, porque de verdad piensan que Santa se los trajo. Obviamente extraño esa época.

¿Te auto regalas? Todos los años lo hago. Algo que todo el año estuve deseándolo, lo compro, lo envuelvo y lo pongo en el árbol. El 25 en la mañana lo abro y lo gozo yo solita.

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