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Cómo hacer que el trabajo no arruine tu vida

¿Te parece que durante tu jornada laboral llevas un peso muy grande sobre tus hombros, la presión te está haciendo dudar de tus capacidades y peor aún, esto está afectando tu salud mental y física? Esto se llama estrés laboral y comprende muchos otros puntos. Si te sientes así, es claro que hay algo que debes estar haciendo mal.
Las consecuencias que el estrés laboral trae a tu vida pueden ser muy graves si no tomas las riendas de la situación a tiempo. Así que comienza por hacer algunos cambios, unos son más sencillos que otros, pero si realmente quieres mejorar tu vida, debes llevarlos a cabo, todos. Al final te darás cuenta que no era tan difícil como parecía.
Conocer muy bien nuestras responsabilidades. Según Uhma Salud, para empezar debes reconocer hasta dónde llegan tus deberes y hasta dónde llegan los de los demás, quizá estás asumiendo tareas que no te corresponden y de ahí deviene una carga de trabajo que no deberías tener y que te estresa tanto.
Buscar ayuda cuando se necesita. No temas a que tus compañeros de trabajo o tu jefe piensen que eres un incompetente y no cuentas con los conocimientos necesarios para el cargo que ejerces, nadie sabe de todo en absoluto ni maneja todo a la perfección. En lugar de estresarte por no saber cómo llevar a cabo una tarea y arriesgarte a hacerla mal, pide ayuda.
Tener horarios razonables. Según la experta Sharon Melnick, doctora, psicóloga y autora de ‘Success under Stress’, entrevistada por la revista Forbes, lo que debes hacer es programar tu día basándote en la energía y la concentración. Si trabajas una gran cantidad de horas seguidas lejos de ser más eficiente, disminuye tu productividad. Lo mejor será planear descansos durante el día para caminar, estirarte en tu escritorio o hacer ejercicios de respiración.
Exigir una carga de trabajo razonable. Al igual que en el consejo anterior, debes planear para ser más eficiente. No satures tu día laboral con más trabajo del que puedas realizar ya que, aunque a marchas forzadas puedas salir adelante, a la larga esto es muy perjudicial para ti. Asume un ritmo de trabajo que puedas mantener y así presionarte menos.
Ejercítate frecuentemente. Con ello permites que tu cerebro se oxigene y así liberas parte de la ansiedad y la presión. Además, mantenerte en forma previene otras enfermedades, ayuda a tener un metabolismo más sano y aumenta tu autoestima con lo que no sólo te sentirás mejor dentro de tu trabajo sino también fuera de él.
Reír y jugar. Nunca está de más desahogarte con un rato de sano esparcimiento. Busca a tus amigos o platica con tu familia, si tienes hijos, juega con ellos o, de menos, saca a pasear a tu mascota y dediquen tiempo a distraerse un rato respirando aire libre en un parque cercano. Con ello te conviertes en una persona más agradable con la cual convivir.
Comer saludablemente cinco veces al día. Otro de los factores que influyen para generar estrés laboral es la alimentación que llevas, es muy importante que no te saltes comidas, sobre todo el desayuno y que tampoco te alimentes con comida chatarra. Para educar a tu estómago, realiza cinco comidas durante el día que incluyan todos los grupos de alimentos en sus debidas proporciones.
Dormir entre siete y ocho horas diarias. ¿Quién no se vuelve un ogro cuando no ha dormido lo suficiente? Tener un descanso incompleto influye en tu bienestar emocional, físico y, por supuesto, en tu rendimiento laboral. Así como programas tu forma de trabajo, también hazlo con el horario de dormir.
Utilizar técnicas de relajación. Los minutos antes de una presentación o los minutos después de una junta de trabajo en la que las cosas se pusieron tensas, son desesperantes. En lugar de salir a fumar un cigarrillo, prueba con ejercicios de respiración.
Mantener comunicación con tu familia y amigos. Como lo mencionamos antes conversar con tus seres queridos puede hacer que liberes el estrés con el que vienes cargando. Tener la cabeza llena de problemas sin compartirlo con nadie es muy dañino para cualquiera. Además no es sano aislarse.
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