Publicidad | Vea su anuncio aquí

Enlaces Relacionados

  • ¿Los animales tienen personalidad?
  • ¿Los animales tienen personalidad?
  • ¿Los animales tienen personalidad?
  • ¿Los animales tienen personalidad?
  • ¿Los animales tienen personalidad?
  • ¿Los animales tienen personalidad?
  • ¿Los animales tienen personalidad?
  • ¿Los animales tienen personalidad?
  • ¿Los animales tienen personalidad?
  • ¿Los animales tienen personalidad?
  • ¿Los animales tienen personalidad?
  • ¿Los animales tienen personalidad?
  • ¿Los animales tienen personalidad?
  • ¿Los animales tienen personalidad?
  • Próximo álbum

¿Los animales tienen personalidad?

Algunas abejas melíferas son más aventureras que otras, mientras que algunos pájaros verderones tienen miedo a las novedades. ¿Pueden algunos seres vivos tener rasgos de carácter al igual que los humanos? Para algunos científicos la respuesta es afirmativa.
La forma de ser de las personas -introvertida o sociable, optimista o pesimista, arriesgada o timorata, simpática o tímida- puede tener un gran efecto en su vida, salud y bienestar.
Algunos estudiosos opinan, con evidencias en la mano, que los animales también pueden tener algunas cualidades equivalentes a estas clasificaciones que se dan en la personalidad humana, y que puede verse reflejada en sus comportamientos y en la bioquímica de sus organismos.
Una investigación dirigida por la doctora Kathryn Arnold, del Departamento de Medioambiente de la Universidad de York (NYU, por sus siglas en inglés), en Estados Unidos, ha aportado una importante evidencia experimental que muestra que las personalidades de los animales se reflejan en un indicador bioquímico denominado "perfil de estrés oxidativo".
El verderón es un pajarito cantor de pequeño tamaño del orden de los Passeriformes y la familia Fringillidae, al igual que el pinzón. Mide de 13 a 15 centímetros de longitud, tiene color verde amarillento, con manchas amarillas y tonos marrón castaño, y suele habitar en los parques y jardines urbanos.
Al comparar los perfiles oxidativos presentes en la sangre de las aves con su personalidad, el equipo angloamericano comprobó que las aves más tímidas tenían el mayor contenido de toxinas de oxígeno destructivo y las defensas más débiles, por lo que sufrieron más estrés oxidativo que los pájaros más valientes.
Algunos insectos también tienen personalidad, según los resultados de un estudio de un grupo internacional de investigadores que ha descubierto que, al igual que sucede con las personas.
Los cerebros de estas abejas "aventureras y audaces”, que se sienten atraídas por la novedad, presentan distintos patrones de actividad genética en las vías moleculares que están asociadas con la búsqueda de emociones en los seres humanos, de acuerdo con la investigación dirigida por el doctor Gene E, Robinson, director del Instituto de Biología Genómica (IGB) de la Universidad de Illinois.
Cuando una colonia de abejas abandona su hogar, la colmena se divide y el enjambre debe encontrar un nuevo sitio dónde habitar. En esta etapa crítica, una serie de abejas audaces se dedican a buscar una nueva colmena para la reina y el conjunto de insectos.
Estas abejas, que son menos del 5 por ciento del enjambre y se denominan “exploradoras de nidos”, son, en promedio, 3.4 veces más propensas a convertirse, además, en buscadoras de comida. Mediante una técnica llamada 'análisis de microarrays', los investigadores buscaron diferencias en la actividad de miles de genes en los cerebros de los insectos exploradores.
Según Robinson, "la magnitud de las diferencias fue sorprendente, teniendo en cuenta que tanto las exploradoras, como las no exploradoras, son también recolectores".
Mediante dos tratamientos diferentes, los expertos liderados por Robinson consiguieron aumentar el deseo de exploración en abejas que no habían explorado antes, así como reducir el comportamiento de exploración en otros insectos.
“La mayoría de las abejas no suelen buscar la novedad, al revés, prefieren esperar que una compañera exploradora regrese para compartir información antes que salir a por ella”, ha explicado el doctor Robinson al servicio digital de noticias científicas SINC.
Para los autores del estudio, todos los animales utilizan mecanismos similares en la evolución de su especie, y por ello relacionan la actitud exploradora de las abejas recolectoras de miel con la búsqueda de la novedad en los vertebrados, incluidos los humanos.

Publicidad | Vea su anuncio aquí

Próximos álbumes

Cómo evitar caídas en adultos mayores

¿Qué hacer según los ángeles para que el amor perdure?

Crea un espacio armonioso para tu hijo

Revive los mejores momentos de nuestro Especial Entre Amigas

Disfruta más imágenes
a tu izquierda