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Evita ser una 'bridezilla' en tu día especial

Luego de toda la planificación, la espera y la ansiedad por pasar el resto de tu vida al lado de tu 'príncipe azul' no debes permitir que algunos detalles te saquen de quicio y conviertas el día de tu boda en un cuento de terror. Preparamos algunos consejos para que el gran día no pierdas el control si algún imprevisto se presenta.
Es de vital importancia que delegues a tus personas de confianza las tareas como: llamar a proveedores, confirmar con la florista que lleva un arreglo especial para la mesa principal, darle una vuelta a la cocina para revisar que la preparación del menú va caminando y otras cosas que tengas pendientes ese mismo día.
Una semana antes haz una lista con las personas y las tareas, organiza un desayuno para reunirlas y pedirles amablemente si pueden darte una mano. Si alguien no puede sólo tienes que encontrar a otro voluntario. Te librarás de mucho estrés.
El día anterior a tu ceremonia hazte tu despedida de soltera privada en un 'spa'. Contrata un paquete que incluya masaje corporal, alguna rutina de meditación, mascarilla y hasta aromaterapia, verás que te reconectarás con el gran momento que está por llegar.
Si la mañana de tu boda descubres que un gran punto de acné hizo una aparición estelar, no entres en pánico y menos lo exprimas, aquí tenemos un 'tip' para desaparecer barritos en minutos. Busca entre tus mascarillas una que contenga ácido salicílico y pon un punto sobre el granito. Debes dejar que actúe unos 20 minutos, para luego retirar con un algodón húmedo y maquillar normalmente. ¡Ves, no era 'big deal'!
¡Ese día no uses nada que no te hayas probado antes! Si compraste ese labial rojo carmín, que a la modelo se le veía precioso, para estrenarlo el día de tu boda y cuando te lo pones no luce como esperabas, será el origen del caos. Lo mismo te puede pasar con la ropa interior, los zapatos, el desodorante y otras cosas, por eso evítalo al máximo.
Si ya te conoces bajo estrés y sabes que luego de la presión comienzas a gritarle al mundo, puedes prevenir la crisis agregando a tus accesorios un pañuelo humedecido ligeramente con una esencia relajante. Las esencias de mandarina o lavanda son buenas opciones.
Si ya pasaste horas eligiendo las zapatillas de princesa más acorde con tu maravilloso vestido, seguro puedes darte tiempo días antes de la boda para comprar unos zapatos cómodos y elegantes que vayan bien con el color del ajuar para cuando ya no soportes los tacones altísimos. El cansancio es uno de los factores que hacen explotar a cualquier persona.
Si algo pone de malas a una novia es escuchar el crujir de una tela, por eso debes prevenirte con un 'kit' pequeño de costura, pídele a una dama de honor que lo lleve en su bolso. Sólo debes incluir en él: hilo blanco, hilo del color de los vestidos de las damas, hilo negro (para el novio), aguja, tres alfileres, dos botones y un retazo de tela parecida a la de tu vestido. Solucionarás cualquier problema en minutos.
Si llegando a la recepción notas que los listones de las sillas no están atados en la parte superior del respaldo sino en la inferior, que las copas del brindis ya están servidas y no están las botellas selladas como las pediste o que los bocadillos no traen tres aceitunas sino una, mejor relájate, ninguno de esos detalles será notado más que por ti, que conoces todo. Cuidar los detalles es importante, pero perder la cabeza por una aceituna el día de tu boda, es inaceptable.
No abras tus oídos a historias pasadas, ese día. Si alguna persona comete la imprudencia de contarte justo antes de entrar a la iglesia que se enteró de que tu ex novio (al que más amaste por años) te buscaba hace unas semanas porque se dio cuenta que no podía vivir sin ti, ignórala porque no es con buena intención y la vulnerabilidad emocional del momento puede hacerte dudar. Piensa que si has decidido llegar al altar con el hombre que se truena los dedos afuera de tu habitación
En todas las bodas, no falta alguna persona que piensa que el vestido no le sienta bien a la novia, que la cena estaba fría, que la decoración era escasa o que el salón estaba muy pequeño, pero si llegas a escuchar algún comentario parecido antes de que la noche termine, no reacciones molesta ni te amargues la vida.
Nuestro consejo es que pongas tu mejor sonrisa y la presumas por todo lo alto, porque esa noche lo único que importa es que te uniste con el amor de tu vida. ¡Si la cena estaba fría y a alguien no le gustó tu vestido que organice su propia boda!
Si a pesar de todo esto crees que todo está saliendo mal y estás a punto de explotar, te sugerimos no tomar decisiones impulsivamente porque te puedes arrepentir. Antes de decirle al novio que ya no vas a casarte y empacar tus cosas, tómate cinco minutos a solas, arregla tu maquillaje y mírate en un espejo, esto ayuda a ver las cosas en perspectiva. Toma tu pañuelo con esencia de mandarina y haz respiraciones lentas, encuentra tu equilibrio poco a poco y pregúntate: Si tiene solución, ¿qué te preocupa? y si no al tiene, ¿qué te preocupa?
Es mejor que mantengas el buen humor y la calma, en un evento tan importante cualquier cosa puede parecerte un asunto de vida o muerte, pero no debes estresarte en exceso, porque la vida apenas comienza.
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