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Hábitos comunes de los recién nacidos

En el rol de madre se aprenden muchísimas cosas. La primera es que ha llegado el momento de vivir la experiencia en carne propia. Aunque empieces cumpliendo al pie de la letra las lecciones de los libros de pedagogía, descubrirás que todo es relativo. En cada etapa de su crecimiento, tu bebé abre nuevas puertas para explorar juntos.

Por Susana Temperley
“En la época de nuestras abuelas se creía que el niño recién nacido aún no había desarrollado sus sentidos – señala María Esther López, Psicóloga de la personalidad- por eso no se tenía en cuenta la importancia de sus experiencias sensoriales ni físicas”
Afortunadamente, investigaciones actuales ayudan a las madres – y padres- a disfrutar los primeros meses del bebé y potenciar sus aprendizajes. Observar lo que le llama la atención, conocer lo que le agrada, enriquecerá tu relación con él y lo llenará de felicidad.
Aquí te contamos algunos hábitos típicos de su primer año de vida:

¿POR QUÉ QUIERE ESTAR CONMIGO? El bebé recién nacido necesita sentir el contacto de tu piel contra la suya. Por eso, se calma y se relaja cuando lo levantas en brazos. Todavía no sabe dónde termina su cuerpo y dónde empieza el tuyo.
Cuando se queda “pegado a ti” seguramente está intentando compensar la soledad que siente cuando estás lejos. También adora oír tu voz; en todo momento háblale y cántale (aunque desafines un poco…).
¿JUGUETES PARA EL RECIÉN NACIDO?
Aunque sea tan pequeño, hay cosas que capturan su atención: lo hipnotiza el movimiento y los juegos de luz y sombra de la naturaleza, como las hojas de los árboles cuando salen a pasear al aire libre.
También le encantan los juguetes colgados que giren, multicolores y movedizos sobre su cuna.Todos estos objetos estimulan su sentido de la vista.
Al tercer mes, comienza a establecer diferencias entre él y “la otra persona” (es decir, tú). En un primer momento se investiga a sí mismo: descubre sus manos, las mueve, las chupa, juega con ellas, toca y agarra cosas.
Al quinto mes, descubre los pies: los toca y los lleva a la boca. ¿No te mueres de envidia? Con mucho esfuerzo, ¡apenas lograrías llevarte un pie hasta el ombligo!
Las sonrisas son las estrellas del tercer mes y un indicio más de que te reconoce como distinta a él. Hasta el momento, eran sólo un reflejo involuntario. En cambio, ¡ahora te las dirige a ti! Estás tan emocionada que eres capaz de cualquier cosa por una sonrisa…
También explora su “territorio” y comienza a querer tomar elementos que le resultan atractivos: objetos pequeños de color vistoso, papeles de distintas texturas para estrujar, sonajeros y, por supuesto, todos los juguetes que le regalen.
¡TODO A LA BOCA!
A partir del tercer mes, parece que tu bebé percibe más con su boca que con los otros sentidos.
“En esta etapa, la boca le ayuda a conocer el mundo que le rodea, incluso más que sus propios ojos. Al chupar, el niño reconoce los objetos por su sabor, textura, densidad, peso. Durante los dos primeros años de vida la boca se comporta como un gran escáner que le permite generar, dentro de su cerebro, la imagen que hay fuera.”, señala Ana María Fernández, Directora del Centro Profesional de preparación al parto de Málaga.
¿MI BEBÉ QUIERE HABLAR?
El bebé gorjea, arrulla y vocaliza; repite “dadada” o “bababa” imitándote. Poco a poco va ejercitando sus sonidos y su sentido del oído. Te darás cuenta de que no siempre repite lo mismo ni lo hace en el mismo tono. Tu pequeño hijo prefiere las voces humanas y, sobre todo, la tuya. Por eso, disfruta escuchar conversaciones y vocalizar en sus primeros esfuerzos por comunicarse.
¿POR QUÉ BUSCA EL PELIGRO? A los seis meses, tu bebé hará un importante descubrimiento: existen “agujeritos” (ojos, boca, oídos propios y ajenos) y querrá explorar cada uno de ellos con los dedos o lo que encuentre. Todo vale. Déjalo investigar, pero vigílalo.
También es la etapa de los peligros, como los tomacorrientes. ¡Cuidado! Para él todo será poner y sacar, juntar y separar. Todavía no sabe distinguir el peligro –por ejemplo, no siente miedo a las alturas- y aprenderá cuando se caiga o perciba la alarma de sus padres.
Y, como todo despierta el interés del pequeño detective, empieza a querer arrastrarse, desplazarse y permanece sentado sin ayuda cuando examina sus “trofeos”. Pondrá a prueba sus habilidades dentro de su mundo más cercano, esforzándose por ir “más allá”.
De a poco comienza a moverse en el espacio a su alrededor, gateando o simplemente, arrastrándose sobre el piso. Su exploración de los objetos es más detenida y paciente. De esta manera va aprendiendo de su entorno e interpretándolo.
¿QUIERE COMER CON LA FAMILIA? Si observas que demuestra interés cuando ve a los demás comer o percibe olor a comida (abre la boca e incluso lloriquea), está llegando la hora de incorporar alimentos sólidos en la dieta de tu hijo.
Este nuevo aprendizaje no solamente pondrá a prueba su sentido del gusto y el olfato sino también el del tacto.
Empieza a buscar sustancias nuevas para “investigar” y quiere tomar la cuchara solito a la hora de comer para poder “amasar” la papilla. La especialista en nutrición Anna Marlen y autora de muchos manuales sobre el tema sostiene que “comer con las manos es sumamente saludable para el bebé” ya que ejercita su coordinación y progresiva independencia de sus padres.
¿POR QUÉ LE GUSTA HACER RUIDO?
Alrededor del primer año, algo llama sumamente la atención del bebé: el tambor. Lo utiliza como elemento de comunicación y descarga de energías. Si todavía no tiene uno, cualquier objeto que pueda ser golpeado servirá para su propósito: una caja de cartón, una olla de aluminio… Se sorprende por su propia capacidad y cada vez quiere más.
¿POR QUÉ REPITE EL MISMO JUEGO? Tu bebé arroja el mismo objeto al piso por enésima vez. Le encanta tirar las cosas para que se las alcances de nuevo y vuelva a comenzar. Otro juego nuevo para él y, seguramente, su favorito es el “dame y toma”: entregarte un objeto y pedírtelo otra vez.
Con este entretenimiento no está tratando de fastidiarte ni de probar fuerzas. Solamente está incorporando una gran cantidad de aprendizajes (características de las cosas, información sobre su entorno, distancias, tiempo y gravedad) ¡Toda una clase de Física!
Juega a las “escondidas”. Le gusta que ocultes su rostro con un género y lo llames por su nombre. ¡Es su mayor diversión! Esta actividad le resulta muy gratificante y constituye una ocasión estupenda para reforzar los lazos afectivos con él.
Además, le permite comprobar que es bueno relacionarse, lo que sentará las bases para que le resulte más sencillo interactuar con la gente y tener amigos.
Al cumplir su primer añito, tu hijo ha cambiado muchísimo. El aprendizaje que ha realizado es asombroso. Te habrás dado cuenta de que es una “esponjita” que asimiló y absorbió todo lo que fue percibiendo en su entorno. Te invitamos, después de esta lectura, a disfrutar de esta primera etapa breve y maravillosa que luego se suele recordar con nostalgia.

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