Enviar por correo electrónico
Completa los datos requeridos en el formulario para compartir esta página con tus amigos.
Enviar a tu móvil
Envía los ingredientes de esta receta a tu móvil y consulta tu lista cuando más la necesites.
Inicia tu sesión aquí
Debes estar registrado para subir tu receta.
Hábitos comunes de los recién nacidos
Por Susana Temperley
¿POR QUÉ QUIERE ESTAR CONMIGO? El bebé recién nacido necesita sentir el contacto de tu piel contra la suya. Por eso, se calma y se relaja cuando lo levantas en brazos. Todavía no sabe dónde termina su cuerpo y dónde empieza el tuyo.
Aunque sea tan pequeño, hay cosas que capturan su atención: lo hipnotiza el movimiento y los juegos de luz y sombra de la naturaleza, como las hojas de los árboles cuando salen a pasear al aire libre.
También le encantan los juguetes colgados que giren, multicolores y movedizos sobre su cuna.Todos estos objetos estimulan su sentido de la vista.
Al quinto mes, descubre los pies: los toca y los lleva a la boca. ¿No te mueres de envidia? Con mucho esfuerzo, ¡apenas lograrías llevarte un pie hasta el ombligo!
También explora su “territorio” y comienza a querer tomar elementos que le resultan atractivos: objetos pequeños de color vistoso, papeles de distintas texturas para estrujar, sonajeros y, por supuesto, todos los juguetes que le regalen.
A partir del tercer mes, parece que tu bebé percibe más con su boca que con los otros sentidos.
“En esta etapa, la boca le ayuda a conocer el mundo que le rodea, incluso más que sus propios ojos. Al chupar, el niño reconoce los objetos por su sabor, textura, densidad, peso. Durante los dos primeros años de vida la boca se comporta como un gran escáner que le permite generar, dentro de su cerebro, la imagen que hay fuera.”, señala Ana María Fernández, Directora del Centro Profesional de preparación al parto de Málaga.
El bebé gorjea, arrulla y vocaliza; repite “dadada” o “bababa” imitándote. Poco a poco va ejercitando sus sonidos y su sentido del oído. Te darás cuenta de que no siempre repite lo mismo ni lo hace en el mismo tono. Tu pequeño hijo prefiere las voces humanas y, sobre todo, la tuya. Por eso, disfruta escuchar conversaciones y vocalizar en sus primeros esfuerzos por comunicarse.
También es la etapa de los peligros, como los tomacorrientes. ¡Cuidado! Para él todo será poner y sacar, juntar y separar. Todavía no sabe distinguir el peligro –por ejemplo, no siente miedo a las alturas- y aprenderá cuando se caiga o perciba la alarma de sus padres.
De a poco comienza a moverse en el espacio a su alrededor, gateando o simplemente, arrastrándose sobre el piso. Su exploración de los objetos es más detenida y paciente. De esta manera va aprendiendo de su entorno e interpretándolo.
Este nuevo aprendizaje no solamente pondrá a prueba su sentido del gusto y el olfato sino también el del tacto.
Alrededor del primer año, algo llama sumamente la atención del bebé: el tambor. Lo utiliza como elemento de comunicación y descarga de energías. Si todavía no tiene uno, cualquier objeto que pueda ser golpeado servirá para su propósito: una caja de cartón, una olla de aluminio… Se sorprende por su propia capacidad y cada vez quiere más.
Con este entretenimiento no está tratando de fastidiarte ni de probar fuerzas. Solamente está incorporando una gran cantidad de aprendizajes (características de las cosas, información sobre su entorno, distancias, tiempo y gravedad) ¡Toda una clase de Física!
Además, le permite comprobar que es bueno relacionarse, lo que sentará las bases para que le resulte más sencillo interactuar con la gente y tener amigos.
Publicidad | Vea su anuncio aquí
Fotos
Artículos
Videos
Consejos del doctor Cotton para prevenir cualquier incidente que atente contra la seguridad de tu bebé en el hospital luego del parto.





















