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¿Por qué no duerme en la noche mi bebé?

1010errores bebes

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- Getty Images

Sin dulces sueños


Siempre sucede lo mismo: la grama del vecino luce más verde. Y en materia de sueño infantil, eso nos pasa cuando surge la convicción de que los bebés ajenos duermen plácidamente toda la noche mientras que el nuestro se despierta, pide leche, llora sin motivo aparente, se pasa a nuestra cama y hasta ronca. Pero la realidad es que para muchos niños, dormir es un verdadero problema. Aquí tienes los trastornos del sueño más frecuentes.

Hay bebés que desde el comienzo logran dormir toda la noche de un tirón. Sin embargo, para otros, conciliar el sueño y mantenerlo suele ser un problema. Entre los trastornos del sueño más comunes en la primera infancia se encuentran:

Sueño fraccionado
   
Esta es una complicación muy frecuente en bebés de 6 a 12 meses, aunque en algunos casos puede durar hasta los dos años. Los bebés que sufren de este problema, lejos de dormir toda la noche, se despiertan reiteradas veces, sobre todo cuando hubo alguna modificación a la situación en la que conciliaron el sueño. Esto se debe a que estos niños al despertarse esperan encontrarse en la misma situación en la que estaba al momento de dormir. Esa angustia se da por ejemplo, si el bebé se durmió en brazos de su mamá y se despierta en su cuna en la mitad de la noche. Por este motivo, es importante que los bebés aprendan a dormir solos. Así evitaremos que los cambios producidos durante la noche lo alteren y en el caso de que se despierte, sabrá cómo volver a conciliar el sueño por sus propios medios.

El sueño a destiempo

Hay bebés que duermen de un tirón pero en un horario incorrecto, o al menos, no en el horario que sus padres desearían. Es el típico caso del bebé que cae rendido a las seis de la tarde y después se despiertan a las cuatro de la mañana y no quieren dormir más. O el caso de los niños que se duermen a las doce de la noche y se despiertan a las nueve o diez de la mañana. Estos horarios desplazados, a su vez, desplazan los horarios de las comidas, las siestas y en general, terminan modificando el funcionamiento de toda la casa. Este tipo de trastorno se puede instalar desde el comienzo, es importante corregirlo lo antes posible. Una estrategia para acomodarle los horarios a tu ritmo es controlar los estímulos que el bebé recibe antes de ir a dormir. Por ejemplo, no permitir que mire televisión antes de ir a la cama o evitar los juegos que los excitan antes de la hora del sueño. Lo ideal es establecer una rutina antes de ir a dormir, puede ser la lectura de un libro o una canción, una luz tenue, algo que le permita ir asociando ese estímulo con la hora de ir a la cama.

Mi bebé ronca

Aunque suene raro, el ronquido en los bebés es un problema mucho más frecuente de lo que se cree. En esos casos, el sueño suele alterarse debido a los ruidos y sobresaltos que producen los ronquidos. Las causas más comunes se remiten a lo orgánico. Es importante chequear si los ronquidos se deben a una inflamación de las amígdalas o de las adenoides. En muchas ocasiones, los ronquidos pueden producir sobresaltos o apneas del sueño (pausas respiratorias). Si bien esto no representa un peligro para los niños, les interrumpe el sueño y a la larga, pueden sufrir algunos trastornos de conducta. Este tipo de trastornos los sufren en general, los niños muy inquietos o hiperactivos.

Las pesadillas

Muchos pequeños sufren pesadillas o sueños terroríficos durante la noche. Como cualquier sueño, las pesadillas ocurren durante la etapa de más intensidad del sueño conocida como REM. Esto ocurre generalmente en el período que se extiende a partir de la hora y media de haberse quedado dormido, aproximadamente. Las pesadillas si son muy intensas pueden llegar a despertar a tu hijo, quien seguramente buscará tu consuelo.

Los terrores nocturnos

Se diferencian de las pesadillas porque los terrores nocturnos no ocurren en la etapa REM del sueño, sino durante el primer tramo del sueño. Si bien se desconoce la causa concreta, se cree que estos terrores están relacionados con ciertos estados de pánico. Durante el terror nocturno, el niño suele despertarse abruptamente y llora horrorizado mirando muchas veces a un punto fijo en su habitación sin mucha conciencia de qué es lo que está ocurriendo. Este trastorno del sueño suele preocupar mucho a los papás porque no saben qué hacer en ese momento. En este caso, como en muchos otros, abrazarlo y mimarlo será suficiente para apaciguar la desprotección y el miedo que el niño siente. Al igual que las pesadillas, es muy común que el niño no recuerde nada de lo que ha sucedido durante la noche.

Los sonámbulos

Durante los períodos de sonambulismo, los pequeños pueden levantarse, sentarse y hasta caminar, sin tener conciencia de lo que están haciendo, a pesar de que generalmente están en todo momento durante estas acciones con los ojos abiertos. Tampoco recordarán nada de lo sucedido una vez que se despierten. El sonambulismo, que tiene un fuerte componente hereditario, puede presentarse a cualquier edad y puede darse en forma frecuente o en forma esporádica.

Piernas movedizas

Los niños que padecen este trastorno, suelen mover bruscamente las piernas en mita de la noche. Son los famosos pateadores, que en algunos casos, lo hacen con tanta intensidad, que pueden llegar a sentir dolores musculares en sus miembros durante el día, debido a la actividad física que realizaron durante la noche. La causa de este problema es desconocida y a diferencia de las pesadillas, terrores o sonambulismo, es común que se produzca todas las noches, para infortunio de los padres que comparten la cama con estos niños inquietos.

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