Publicidad | Vea su anuncio aquí

Masajes, mimos terapéuticos

Masaje bebé

El masaje contribuye a que el pequeño tenga una mayor conciencia de su cuerpo.

- EFE

Los beneficios del masaje infantil

La proximidad de los padres, de esa voz que los niños reconocen nada más llegar a un mundo que les resulta extraño, es un nexo de unión, un elemento de sosiego y de calma. Empezar a sentir los olores y el calor, las caricias de alguien que resulta tan próximo como papá y mamá es todo un premio y vínculo que unirá para siempre.

El masaje infantil es una técnica ancestral utilizada, sobre todo, en los países orientales y redescubierta desde hace apenas una decena de años en Occidente, después de que diferentes estudios indicaran los beneficios que supone este tipo de práctica.

Los masajes infantiles se pueden empezar a realizar desde el mismo día del nacimiento. Así lo explica Mar Tesías, psicóloga clínica y educadora de masaje infantil. Señala que lo que varía es la intensidad del tacto, la zona del cuerpo, los movimientos. Hay que conocer “si debemos tener las manos en quietud, si es mejor contener al bebé.

Lo importante es escuchar y sentir la necesidad de la “personita” que tenemos delante. Si escuchamos sabremos la finalidad de este masaje”.

Madre de dos hijos, cuenta en primera persona lo que supuso para su hija mayor ese primer contacto. “Nada más nacer le hicimos un placentero, pero vigoroso masaje en la espalda a nivel pulmonar para activar su sistema respiratorio. Fue un tránsito a la respiración aérea mientras su cordón umbilical dejaba de latir”, siempre bajo la atenta  mirada del profesional que atendió el parto.

Refuerza el sistema inmunológico

Aunque, según la experta, el masaje infantil no es un masaje terapéutico en sí mismo, en el peor de los casos no obtendremos los resultados que esperábamos. “Si el bebé está incómodo, nos va a decir con sus señales, que no quiere que pasemos por una zona corporal. Muestra su incomodidad, sin duda”.

El masaje, además, contribuye a que el pequeño tenga una mayor conciencia de su cuerpo ya que vamos delimitando con nuestras manos su esquema corporal. “Al tener mayor conciencia de su cuerpo, el desarrollo psicomotor es más armónico”, dice la educadora de masajes.

Parece probado que el masaje refuerza el sistema inmunológico al producirse una descarga masiva de endorfinas, oxitocina y prolactina, al sentirse respetado, escuchado y querido en una sesión de masaje, lo que aumenta la sensación de bienestar.

Contribuye a reducir el ACTH (hormona del estrés), que debilita el sistema inmunológico, y las catecolaminas. El masaje en la zona del pecho, espalda y hombros ayuda a regular el sistema respiratorio.

También el sistema circulatorio se ve favorecido, pues a mayor aporte de oxígeno mayor limpieza de la sangre. Los movimientos ascendentes ayudan al retorno de la sangre al corazón y producen un efecto tonificante.
                            
Además, se realiza un drenado del sistema linfático muy suave, que ayuda a liberar las toxinas del cuerpo. Ayuda a liberar tensiones físicas.

En las clases en las que imparte, Tesías siempre incide en el hecho de que el masaje debe de respetar las necesidades de la persona y lo que expresa en cada momento.

"Con el ayudamos a que se puedan liberar tensiones, tanto físicas como psíquicas, estimulamos los sistemas circulatorio, digestivo, respiratorio, hormonal, inmunitario, linfático, nervioso, tanto el central como el periférico y vestibular”. Según explica se trata de provocar un momentos de calidad con nuestros hijos, que a su vez facilitan la comunicación y el vínculo.

Al hacer un masaje se ponen en práctica todos los elementos de vinculación y la sensación de conocimiento e incrementa la comunicación verbal y no verbal que se establece entre padres e hijos.

Cuando conseguimos calidad y relajación estamos influyendo en los patrones del sueño, pues aumenta la capacidad de auto-regulación, se reduce la hipersensibilidad y la hiperactividad, pudiendo permitirse disfrutar de un descanso positivo.

Mar Tesías indica que el masaje no tiene edad, aunque cuando comienzan a caminar pierden interés. “Hacia los dos años de edad, el masaje va a ser una herramienta muy eficaz de comunicación”.

Publicidad | Vea su anuncio aquí

Publicidad | Vea su anuncio aquí